Actualmente, el planeta enfrenta los efectos del cambio climático, la sobreexplotación de los recursos y la pérdida acelerada de biodiversidad. Ante este panorama, es fundamental actuar para proteger a los océanos. En días recientes, la contaminación marina en el Golfo de México a causa de un derrame petrolero volvió a poner de relieve la urgencia de esta agenda. Por eso cobra especial relevancia que la Cámara de Senadoras y Senadores haya sido sede del 46º Foro Anual de Parlamentarios para la Acción Global y de la 4ª Asamblea Consultiva de Parlamentarios por los Océanos, un espacio de diálogo, cooperación y compromisos concretos para avanzar en la defensa de nuestros mares.
A este encuentro asistieron parlamentarias y parlamentarios de más de treinta países, lo que confirmó que la protección de los océanos es una prioridad compartida por diversas naciones y regiones del mundo. Fue un espacio para construir acuerdos y reconocer que los parlamentos tienen una responsabilidad central en la creación de leyes, en la supervisión de las políticas públicas y en la defensa del interés común frente a las amenazas que hoy pesan sobre los ecosistemas marinos.
Para México, esta agenda es especialmente relevante. Nuestro país cuenta con más de 11 mil kilómetros de litorales y una inmensa riqueza marina que forma parte de nuestra soberanía, de nuestra biodiversidad y del sustento de infinidad de personas. Cuidar los océanos significa proteger la seguridad alimentaria mundial ya que son una fuente asequible de alimentos con nutrientes como proteínas, ácidos grasos Omega-3 y vitaminas para millones de personas. Implica además la protección a las comunidades costeras, a las familias que dependen de la pesca, a quienes viven del turismo y a las generaciones futuras, que tienen derecho a recibir un planeta habitable.
El foro tuvo lugar en un momento decisivo. Después de su aprobación unánime en el Senado de la República en 2025, el Tratado de Alta Mar entró en vigor este año y abrió una nueva etapa para la gobernanza internacional de los océanos. Pero su entrada en vigor, por sí sola, no basta. Ahora corresponde a los Estados, a los organismos internacionales y también a los parlamentos convertir sus principios en mecanismos eficaces de protección, vigilancia, financiamiento y rendición de cuentas.
Por ello fue tan importante la adopción del “Plan de Acción de la Ciudad de México”, denominado así por la 4ª Asamblea Consultiva de Parlamentarios por los Océanos al haber sido resultado de los trabajos de este encuentro. Entre sus principales compromisos destacan el impulso a la implementación efectiva del Tratado de Alta Mar, el fortalecimiento de las áreas marinas protegidas, el respaldo a la meta global de proteger al menos 30 por ciento de los océanos para 2030 y la incorporación de criterios de justicia, inclusión y evidencia científica en la toma de decisiones públicas.
Bajo el liderazgo de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, México ha sostenido una visión de desarrollo con justicia social, responsabilidad ambiental y prosperidad compartida. En esa ruta, el trabajo legislativo también debe estar a la altura.
Los océanos producen más del 50% del oxígeno del planeta, absorben enormes cantidades de dióxido de carbono y sostienen cadenas ecológicas indispensables para la vida. Por ello, proteger los océanos es una responsabilidad pública que demanda cooperación entre naciones, compromisos concretos y acción global en defensa del equilibrio ambiental y del porvenir de las próximas generaciones. De ahí la importancia de defender la soberanía de nuestros mares.
Presidenta de la Mesa Directiva del Senado

