Este martes 1 de diciembre, se rindió el Segundo informe de Gobierno del Presidente López Obrador, el cual forma parte de los ya acostumbrados informes fuera de la ley que sirven exclusivamente para promover la figura del Ejecutivo Federal.

En este segundo informe destacan dos aspectos importantes. El primero, que en voz del primer mandatario, se escucharon varias mentiras que deben alertarnos sobre cómo se conduce la política interna de nuestro país. Y la segunda, el enaltecimiento que se hace a la figura presidencial.

Dentro de las falsas aseveraciones que realizó el Presidente López Obrador, destacan:

“El año pasado hubo menos homicidios que en 2018”. Mentira. Según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2018 se reportaron 51 mil 081 víctimas de homicidios, mientras en 2019 se reportaron 52 mil 360 víctimas, lo que representa un incremento del 2.5%. El año 2019 fue considerado el más violento en la historia moderna del país.

“El gabinete está integrado, en un 50% por mujeres”. Es mentira. Claramente su gabinete es mayoritariamente masculino, ya que de 20 dependencias, sólo ocho son encabezadas por mujeres mientras que en 12 son hombres.

“Decidimos enfrentar, tanto la crisis sanitaria como la económica con entrega, eficacia y con estrategias no convencionales que nos han permitido ir saliendo poco a poco de la adversidad por el bien del pueblo y de nuestra nación”. Otra mentira más. México es el país número uno en muertes de personal médico y en cuanto a las estrategias contra la crisis económica, no se delineó una sola, ya que según lo informado por el Inegi, de los 1.8 millones de negocios que había en el país, 1.1 millones cerrarán sus puertas debido a la pandemia.

Por lo que hace al enaltecimiento de la figura presidencial, en dos años de administración, se han emitido siete informes y se le rinde “honores al Presidente”. Es increíble cómo este gobierno tiene más informes que logros.

Merece una ardua reflexión que se le rinda tributo al Presidente. Para cambiar el fondo se requiere cambiar la forma. La figura de los honores al Presidente no concuerda con el México al que aspiramos, por ello propuse fuera eliminado de nuestro sistema normativo.

Si anhelamos un país sin corrupción, con instituciones que garanticen una armonía social, que permita desarrollar las capacidades y potencialidades de las personas, que dé garantías de justicia, entonces requerimos un nuevo entendimiento social. Debemos comprender que el primer mandatario es el primero que debe obedecer y que los mandantes, los ciudadanos, son quienes tienen la autoridad para ordenar que las cosas se hagan.

No se necesitan figuras para rendirles pleitesía. Si vamos a rendirle honores a algo, que sea a nuestros símbolos patrios. Si vamos a rendirle honores a alguien, que sea a quienes construyan un mejor país, no por el cargo, sino por su actuar. No por las mentiras, sino por la verdad. No por el populismo, sino por el bien común.

No mentir dijeron en campaña, ahora la realidad los alcanza y los exhibe.

 

Senadora de la República.
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