La tarea no será fácil, pero será honorable

Kenia López Rabadán

Esta semana, el Presidente de la República lanzó una serie de amenazas contra los jueces y en general contra el Poder Judicial. Con ello, cruzó la línea del respeto a la autonomía de los Poderes de la Unión y vulneró el Estado de derecho en México.

Lo anterior, después que un Juez de Distrito otorgara una suspensión provisional a la reforma de la Ley de la Industria Eléctrica. Este acuerdo, desató la furia de López Obrador e inició una embestida contra el Poder Judicial.

Arremetió contra el juez Juan Pablo Gómez Fierro, quien emitió la medida cautelar. Desde su púlpito mañanero, el primer mandatario —desconociendo los alcances de la suspensión provisional—, comentó que “sería el colmo que el Poder Judicial del país estuviese al servicio de particulares”. Lo que olvida el Presidente es que el medio de defensa por excelencia de los gobernados frente a los abusos del gobierno es el juicio de amparo. Incluso, envió una carta al Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en la que solicita se investigue la actuación del juez.

En atención a esta barbaridad, el ministro Arturo Zaldívar, Presidente de la SCJN, señaló que “las y los jueces federales actúan con independencia y autonomía. El CJF garantiza que puedan ejercer su función con absoluta libertad. Sus fallos pueden ser recurridos, pero siempre respetados bajo la óptica de la independencia judicial”. La autonomía e independencia, son conceptos que hasta la fecha, no ha entendido el Ejecutivo Federal.

Además, en un exceso de soberbia y de falta de sensatez, se atrevió a cuestionar al ministro en retiro José Ramón Cossío. Bienvenida la contundente respuesta del jurista: “Me preocupan sus afirmaciones descontextualizadas y parciales sobre mi persona. Pero más aún su incomprensión del Estado de derecho.”. Queda claro que el Presidente, tiene una obsesión de controlar no sólo al Poder Ejecutivo y al Poder Legislativo —del cual tiene mayoría—, sino ahora quiere controlar también al Poder Judicial. Lo hace polarizándose, incluso, con exjuzgadores.

Además de los ataques a la suspensión judicial, es preocupante que desde Palacio Nacional intente imponer su voluntad. Incluso amenazó con enviar una modificación a la ley fundamental, en caso de que la reforma eléctrica se declare inconstitucional. Así de absurdo como se lee, si la ley es declarada inconstitucional, no piensa corregirla, piensa constitucionalizar su error.

Recordemos todo esto bajo un hilo conductor, lo que los mexicanos necesitamos es energía limpia, barata y suficiente, pero al parecer, al Presidente eso no le importa. Hay más de 30 suspensiones provisionales contra la reforma eléctrica y pueden o no gustarle al Ejecutivo Federal, pero éstas no se atacan con amenazas ni con cartas, la forma democrática es el recurso de queja y por las vías legales que establece el marco normativo.

Sin duda, la actuación del Presidente ha atentado contra el sistema democrático mexicano, que fue concebido bajo los principios de igualdad, autonomía y libertad. Cuando le es incómodo algún Poder o instancia, busca absorberla, doblegarla o destruirla, dando pasos firmes hacia un autoritarismo. Muy bien por el Poder Judicial, por los Jueces, Magistrados y Ministros que habrán de defender su autonomía con dignidad y ética. La tarea no será fácil, pero será honorable. Habrán de defenderse y defender al Estado de derecho y los contrapesos en este país.

Senadora de la República

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