El forfaiting se incrementó al menos 23% a raíz de la pandemia del Covid-19. Utilizado comúnmente en operaciones con países con un elevado riesgo, como las economías en desarrollo o con inestabilidad política o económica, este crédito cobra popularidad.

Forfaiting es un término utilizado para indicar la venta de efectos comerciales con vencimiento futuro, generalmente a medio plazo, aunque a veces pueden llegar hasta siete años. Se originan por exportaciones de bienes y servicios.

El comprador de los efectos (forfaiter) renuncia de forma explícita a su derecho legal de demanda frente al vendedor, mediante la cláusula sin recurso. Dicha cláusula es fundamental en una operación de forfaiting, por la cual todos los riesgos inherentes a la cobranza se transfieren al comprador del efecto. Éste, a su vez, entrega dinero en efectivo al exportador equivalente al valor del documento, previo descuento de un porcentaje acordado.

El forfaiting se formaliza con bancos y empresas financieras especializadas, que compran la obligación comercial del importador. Por tanto, los instrumentos de pago que se utilicen tienen necesariamente que implicar una promesa incondicionada e irrevocable de pago.

Los más usuales son pagarés, letras de cambio y cartas de crédito con pago diferido.

El forfaiting representa operaciones que difícilmente encontrarían otro tipo de financiación. Debido a este elevado riesgo, la entidad financiera que adquiere los efectos exigirá que éstos vayan avalados por el banco del importador o por una tercera entidad.

Al tratarse de una operación de descuento sin recurso contra tenedores anteriores, la entidad de crédito o forfaiter asume el riesgo total de impago, de modo que, si los efectos resultaran impagados a su vencimiento, no podrá utilizarse la vía de regreso contra el exportador, sino que habrá de intentarse el recobro del importador o ejecutar, en su caso, los avales y garantías que se establecieron.

Por este motivo, en la mayoría de las operaciones suele exigirse alguna forma de afianzamiento bancario como el aval o garantía bancaria a primera demanda, que debe reunir tres características: Ser incondicional, irrevocable y transferible.

Sin embargo, el mercado acepta con cada vez más frecuencia operaciones con grandes corporaciones conocidas internacionalmente, que no necesitan garantías adicionales. Gracias al forfaiting, la empresa exportadora cubre el riesgo de tipo de cambio, el riesgo político y el riesgo de contraparte al anticipar el cobro.

Sin embrago, no sólo es altamente conveniente a la empresa exportadora. También este sistema de crédito presenta algunos inconvenientes: el principal es su coste superior al factoring y otras financiaciones de exportación.

Asimismo, el importador debe asumir el coste de solicitar una garantía bancaria sobre el efecto comercial y el exportador debe asumir los costes propios del descuento. Asimismo, en las operaciones a medio y largo plazo, el volumen de la transacción debe ser considerable, ya que en caso contrario pierden atractivo para el mercado de forfaiting. Debido en gran parte a que las entidades financieras, en general, son reacias a tener en su balance riesgos a más de un año, las operaciones se encarecen por la externalización del riesgo.

Conferencista e investigador.

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