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Superávit comercial, reflejo de debilidad económica

Julio Alejandro Millán

En el estudio académico de la economía, prácticamente todos los textos especializados señalan que un superávit comercial es positivo para un país, en principio porque sugiere que es capaz de abastecerse y vender al extranjero. La realidad es que no es estrictamente así; el análisis requiere más profundidad y entendimiento de la dinámica comercial del país que se esté evaluando.

En el caso de México, tradicionalmente se trata de un país con balanza comercial deficitaria; es decir, el valor de las importaciones es mayor al de las exportaciones debido a que la actividad industrial requiere de una serie de insumos que se transforman, se agrega valor y retornan a los mercados como bienes terminados, o incluso, en algunos casos, para un nuevo proceso de transformación.

Desde 2019, México comenzó a registrar superávit comercial, que en principio se debió a la debilidad del sector industrial que vio mermadas sus actividades por la frágil demanda externa y condiciones internas complejas para el mantenimiento de la inversión productiva. Sin embargo, el Gran Confinamiento, que obligó al cierre de actividades no esenciales durante 60 días en México, llevó a buena parte de las actividades industriales a detenerse, interrumpiendo el flujo del comercio internacional. No obstante, una vez que la reactivación inició, las exportaciones tuvieron un dinamismo mayor que las importaciones, llevando al registro del mayor superávit comercial de la historia reciente de México, coincidiendo con la contracción más profunda del PIB en 100 años.

En Consultores Internacionales, S.C. estimamos que el superávit comercial al cierre de 2020 podría superar 30.1 mil millones de dólares, un valor que, como ya advertimos, no tiene precedente y, contrario a lo que pudiera pensarse, no es un logro. Es más bien un reflejo de la debilidad del mercado interno, que deriva en menores importaciones tanto de bienes de uso final como de bienes de uso intermedio, en este último caso, principalmente para uso industrial.

Según datos de Banxico, las importaciones de bienes de consumo no petroleras han mostrado contracciones mensuales, en promedio de 33% a tasa anual entre abril y octubre de 2020, sin que se observe consistentemente una tendencia que sugiera la recuperación próxima. Por su parte, los bienes de uso intermedio han caído en promedio mensual 41% en el mismo periodo y tampoco muestran señales de revertir la situación rápidamente.

Con datos de esta misma fuente, observamos que las importaciones de enero a septiembre de productos como los vehículos terrestres y sus partes disminuyeron 31.5% respecto al mismo periodo de 2019. Por su parte, los plásticos y sus manufacturas retrocedieron 16.0%, los aparatos mecánicos y sus partes, y las máquinas y material eléctrico, ambos con baja de 15.8%.

En el caso de las exportaciones, específicamente las de productos manufactureros, entre marzo y agosto se observaron tasas de crecimiento negativas, con un máximo descalabro de 59% a tasa anual, en abril. La buena noticia es que en septiembre y octubre ya se observan tasas de crecimiento positivas, del orden de 4% en ambos casos.

Si bien es cierto que en medio de la presente crisis la economía parece haber tocado fondo, los riesgos continúan con alta probabilidad y fuerte impacto, principalmente para el sector industrial y manufacturero, debido a una cada vez más latente segunda oleada de Covid-19 en Estados Unidos.

En un escenario en el que se observa una nueva etapa de confinamiento y suspensiones de actividades industriales tanto en México como en Estados Unidos, en Consultores Internacionales, S.C. estimamos la continuidad del superávit comercial para el año próximo, mismo que podría llegar a 15 mil millones de dólares.

Los retos para la industria mexicana continuarán en los próximos meses, el panorama se mantendrá incierto, dependerá de la recuperación de los mercados internacionales y la capacidad que la planta productiva mexicana tenga para aprovechar las oportunidades que el T-MEC y los conflictos comerciales existentes entre Estados Unidos y China, que dicho sea de paso, aún con la victoria de Joe Biden, no terminan.
 

*Presidente de Consultores Internacionales, S.C.

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