Con 103 años de vida recientemente cumplidos, la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (Concamin) definirá a su próximo presidente, quien tendrá la oportunidad de establecer un Plan Estratégico de la Industria Nacional que, con visión holística y de largo plazo, logre su recuperación sostenida y la fortalezca de cara a los retos de los próximos años.

En medio de la transición sexenal y de los efectos económicos por la crisis sanitaria mundial, la industria nacional ha presentado una débil y errática expansión con una tendencia hacia la desaceleración. La recuperación industrial por rebote ya se acabó.

El indicador oportuno de la actividad industrial al mes de agosto muestra, según datos de Inegi, un crecimiento anual de 2.9% respecto al mismo mes de 2020, cuando en julio su variación anual había sido de 7.3%. A nivel general, la industria aun no llega a niveles previos a la pandemia.

Analizado por componente, únicamente las industrias manufactureras han sido más dinámicas gracias a la tracción que Estados Unidos ejerce mediante las exportaciones; sin embargo, la construcción y la minería han mostrado un desempeño errático sin clara tendencia de pronta recuperación.

Ante este contexto, ha quedado rebasada la denominada Nueva Política Industrial impulsada por la Secretaría de Economía, que busca fomentar el mercado interno a través de tres directrices: innovación, inclusión y diversificación en torno a las Pymes, la competitividad y la Industria 4.0. No obstante, la extinción de decenas de fideicomisos en innovación ejecutados por el Conacyt, la falta de apoyos a las Pymes ante su fragilidad financiera por efectos de la crisis sanitaria y la incertidumbre en el ambiente de negocios, son acciones que han contribuido a la fragilidad industrial.

El reto actual para la Concamin, organismo cúpula de representación industrial, es aplicar un proyecto que apoye a la Pymes para acelerar su recuperación a través de fortalecer la cadena de proveeduría nacional con el apoyo de las empresas tractoras. Un ejemplo de ello es la crisis de los microchips en el que la Secretaría de Economía ha promovido incentivos fiscales a empresas nacionales para manufacturar semiconductores fabricados en Estados Unidos.

A lo anterior se suman pendientes sobre el comercio exterior y el silencioso encarecimiento del transporte marítimo, los temas asociados al T-MEC en reglas de origen y en lo laboral, entre otros. No obstante, el Plan Estratégico de la Industria Nacional que deba liderar la iniciativa privada necesitará atender lineamientos estratégicos de largo plazo como:

• El fomento y la protección de la innovación

• La integración productiva en sectores estratégicos mediante vocaciones regionales

• La política de competencia y de regulación

• La sustentabilidad ambiental

• La promoción de una política hacendaria integral que impulse el apoyo financiero

• Las alianzas obrero-patronales para el desarrollo

• La formación de capital humano, clave para la productividad y la competitividad

Las 47 cámaras de representación nacional, 14 cámaras regionales, tres cámaras genéricas y 59 asociaciones que conforman la Concamin necesitan fortalecer un frente unido que, a través de la definición de agendas competitivas sectoriales, promuevan el desarrollo y el empleo.

El porvenir de la industria nacional necesita del liderazgo de la iniciativa privada a través de la planeación de largo plazo y con un rol proactivo y enfocado a la recuperación económica y del empleo.

Presidente de Consultores Internacionales, S.C.

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