Hace un mes publicamos de los riesgos de una inflación con pocos elementos de contención e infortunadamente nos atrevemos a decir que ya lo estamos corroborando. En Consultores Internacionales evaluamos pertinente emitir una alerta sobre los procesos inflacionarios que se avecinan, principalmente por los elevados costos de producción e insumos, que inevitablemente se trasladarán a los precios.

Los datos más recientes revelan que la inflación interanual se ubicó en 6.1% en la primera quincena de abril, su valor más alto desde diciembre de 2017, impulsada por el aumento en el precio de productos agrícolas en la canasta básica, automóviles y vivienda propia.

En los productos agrícolas básicos que tuvieron fuerte incidencia en la inflación, se debió sobre todo al alza de los combustibles, gasolina y diesel, que en la primera semana de abril llegó a superar 22 pesos por litro, en combinación con la baja producción en marzo para productos como limón y chile verde, mientras que el aguacate y el jitomate, debido al alza de la demanda en el mercado de Estados Unidos.

En el mundo se registran altos precios de productos agrícolas como maíz y algodón; en materias como cobre y platino, y precios del petróleo cercanos a 70 dólares por barril. Si agregamos altos costos logísticos, más precios de productos complementarios como plástico y cartón; escasez de insumos tecnológicos como chips y específicamente en México, aumentos en costos laborales, los efectos son altos precios en bienes tecnológicos y de alto valor agregado. El gran riesgo de la inflación es la pauperización de la población con menos recursos.

Ante este escenario, la pregunta es: ¿cómo se va a contener la inflación y sus efectos en los siguientes meses? La primera parte de este cuestionamiento encuentra respuesta en la política monetaria, propia del Banco de México, que tiene como mecanismo de regulación a la tasa de interés de referencia. Probablemente, la tendencia hacia la baja observada en 2020 se revierta en los meses siguientes, lo cual podría dañar la débil demanda de los hogares.

La respuesta a la segunda parte de la pregunta está en la política económica de esta administración, que se basa en tres elementos: asistencialismo, a través de transferencias monetarias y en especie a diferentes grupos vulnerables; rectoría del Estado en la actividad económica nacional y, el gasto focalizado en los grandes proyectos de infraestructura.

Siguiendo esta lógica, con base en el análisis histórico de periodos en los que se mantuvo esta misma estructura de pensamiento y en el discurso político, es posible esperar mecanismos como controles de precios, aumento de subsidios y precios de garantía, incluso cuando estas medidas muestran ser ineficientes y tienen efectos negativos sobre la economía real y las finanzas públicas. La incertidumbre se ha convertido en una sombra que cubre el espectro económico, las inversiones podrían dejar de llegar a México y con ello la posibilidad de retomar el crecimiento y la recuperación.

Aún es pronto para tener claro si la combinación, baja en inversiones y aumento en demanda, podría llevar a escasez de productos y servicios en México, la posibilidad está ahí.

Estimamos que la inflación cerrará 2021 por arriba del objetivo del Banco de México, 3% anual con una diferencia de un punto en cualquiera de los sentidos, y probablemente, pese a las grandes oportunidades que el comercio exterior abre para diferentes empresas nacionales, comenzará la temporada de revisiones a la baja del crecimiento económico.

Presidente de Consultores Internacionales, S.C.

Google News

TEMAS RELACIONADOS