El desempeño del mercado laboral en 2025 dejó resultados claramente inconsistentes. Si bien las cifras generales han permitido construir una narrativa oficial de estabilidad y fortaleza, el detalle revela un mercado de trabajo estancado, con baja capacidad de generación de empleo productivo y con un deterioro persistente en la calidad de la ocupación. En este contexto, ni los decretos formalizadores ni los incrementos salariales de limitado alcance han logrado modificar las condiciones estructurales del empleo en el país.
Durante 2025 se crearon 278 mil 697 puestos de trabajo formales, apenas 64 mil 704 más que en 2024. Esta cifra se encuentra muy por debajo de los niveles observados antes de 2024, cuando la economía mexicana generaba entre 600 mil y 700 mil empleos anuales, excluyendo el periodo de la pandemia. El dato confirma una clara desaceleración en la capacidad del aparato productivo para absorber mano de obra, incluso en un entorno de relativa estabilidad macroeconómica.
La debilidad del mercado laboral se hizo particularmente evidente en diciembre de 2025, cuando se perdieron 320 mil 692 empleos. Si bien esta contracción responde parcialmente a un patrón estacional, su magnitud refleja una fragilidad estructural. Más aún si se considera que, a partir de julio de 2025, se inició la incorporación obligatoria de trabajadores de plataformas digitales al IMSS. De acuerdo con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, a diciembre se registraron 206 mil 521 trabajadores de plataformas. Sin embargo, esta formalización no deriva de un crecimiento económico genuino, sino de un cambio administrativo, son empleos que ya existían. Si se excluyen estas incorporaciones forzadas, la creación efectiva de empleo en 2025 se reduce a apenas 72 mil 176 personas, una cifra claramente insuficiente para una economía del tamaño de México.
A pesar de ello, la tasa de desempleo se mantuvo en niveles históricamente bajos, en noviembre de 2025 se ubicó en 2.66%; no obstante, esta baja desocupación oculta una profunda problemática estructural: la elevada informalidad laboral, que alcanzó 54.80% de la población ocupada, ligeramente por encima del 54.60% registrado un año antes. En los hechos, el mercado laboral no está generando suficientes empleos formales, sino que está absorbiendo trabajadores en ocupaciones precarias y sin protección social.
La ocupación en México no sólo es mayoritariamente informal, sino también inestable y mal remunerada. Según la ENOE, 36.8% de los trabajadores asalariados percibe hasta un salario mínimo y una proporción significativa de ellos no está sujeta a los incrementos oficiales. En este sentido, el aumento del salario mínimo ha funcionado más como una política social de transferencia indirecta, que como una auténtica política de mejora generalizada de las condiciones de ocupación.
Adicionalmente, el mercado laboral mexicano enfrenta presiones externas crecientes. La política anti inmigratoria de Estados Unidos ha reducido los intentos de cruce fronterizo, al tiempo que ha incrementado las detenciones y deportaciones. Paralelamente, reportes recientes del Departamento del Trabajo de ese país indican que el crecimiento del empleo se desaceleró de forma significativa en 2025 y que la tasa de desempleo aumentó gradualmente hasta alcanzar sus niveles más altos desde 2021. Este entorno impacta directamente el flujo de remesas y presiona al mercado laboral interno, incrementando la informalidad y la competencia por empleos de baja calidad.
El Plan México ha sido presentado como la política económica central del sexenio. Sin embargo, su capacidad de impacto productivo es cuestionable y su sustento financiero no es del todo claro. Más relevante aún es que el plan carece de una política laboral integral orientada a la generación de empleo productivo, formal y bien remunerado. Si bien el gobierno no es un generador directo de empleo, sí es responsable de establecer las condiciones regulatorias, fiscales y productivas para que los sectores económicos puedan hacerlo y dichas herramientas han sido insuficientes.
Sin una estrategia de amplio espectro que articule inversión productiva, fortalecimiento empresarial, capacitación laboral y financiamiento, el empleo seguirá creciendo por debajo de las necesidades demográficas y económicas del país. El riesgo no es un colapso abrupto del mercado laboral, sino la normalización de un estancamiento estructural que limita el crecimiento y profundiza la desigualdad social.
Presidente de Consultores Internacionales, S.C.

