El programa El Buen Fin, iniciativa promovida por el gobierno federal y organizaciones privadas, que se llevará a cabo del 10 al 16 de noviembre, busca estimular la economía a través de fomentar el consumo mediante promociones y descuentos. No obstante, está bienintencionada medida poco aportará a la recuperación de las más de 500 empresas afiliadas de todos los giros, ya que su efecto en las ventas es de desplazamiento respecto del fin de año.

En la edición 2020, el programa alcanzó ventas por 238.9 miles de millones de pesos durante los 12 días en que se realizaron ofertas y descuentos; es decir, un crecimiento mayor a 107% respecto a 2019 debido a que tuvo mayor duración que otras ediciones.

Debido al confinamiento, se desarrollaron más plataformas remotas, de tal manera que en 2020 las ventas online crecieron 225% respecto de 2019, a diferencia de las compras presenciales, que cayeron 25%; en este año se espera un mayor equilibrio. Las ventas online han propiciado una mayor inclusión financiera mediante los medios de pago electrónicos por el mayor número de transacciones con tarjetas de crédito y débito, además de las plataformas como SPEI y CoDi.

Sin embargo, aun con los esfuerzos para que a 11 años de implementación el programa gane cada vez más reconocimiento, su impacto en incrementar el consumo ha sido limitado. En promedio, las ventas generadas por El Buen Fin han tenido un crecimiento de 15% anual, ello sin considerar el año pasado por tener un formato distinto a los anteriores. Por otro lado, entre 2012 y 2020, el consumo privado interno en el mes de noviembre ha mostrado un crecimiento promedio anual de 1.4%, cifra menor si se compara con el crecimiento promedio anual observado entre 2001 y 2010 –periodo sin El Buen Fin–, en el que se registró un crecimiento de 1.8% anual.

En los últimos diez años, el crecimiento del consumo interno en noviembre se ha contraído y uno de los posibles efectos de El Buen Fin ha sido estabilizar la demanda, pero sin lograr un efecto positivo neto anual ya que el consumo programado en diciembre se desplaza parcialmente al de noviembre. El Buen Fin no ha logrado generar una tendencia mensual o trimestral que incremente la demanda efectiva de noviembre.

Adicionalmente, valdría la pena preguntarse si el programa debiese ser renovado, considerando que a lo largo del presente año, diversas empresas decidieron finalizar la relación con la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD), entre ellas, Walmart, Oxxo y la cadena de establecimientos de Grupo Alsea (Starbucks, Vips, entre otros), por lo que no serán parte de El Buen Fin 2021 impactando en la fortaleza del programa y reflejando falta de coordinación. La salida de compañías tan significativas en el consumo mexicano, aunque no impacte de forma negativa en los resultados del programa, es señal de pérdida de potencia y planeación del programa.

En un año complicado para la economía, se necesita algo más que generar incentivos de consumo para detonar el crecimiento de la producción, estas medidas deberán incluir mayores beneficios a las y los consumidores así como a las empresas. En la medida en que se permee la percepción de una ganancia sostenida, progresivamente se reflejará en un mayor consumo que se traduzca en una mayor demanda que beneficie directamente a las cadenas de producción.

 
Presidente de Consultores Internacionales, S.C.

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