“Sin puntos y aparte. Puro punto y seguido. Así les grabo y escribo mi voz. Es mi última voz, porque la última vez que me vieron con vida fue la mañana del jueves pasado en la localidad de Los Planes, en el municipio de La Paz, aquí en Baja California. Ese día llevaba una falda blanca y una blusa color pistache. Quizá me vieron pasar por ahí: soy alta, mido 1.70, estoy delgada, peso 51 kilos, soy de tez blanca, pelo castaño claro, lacio y hasta debajo de los hombros, a veces con luces por el sol y el mar. Ahí se ve eso en la foto de mí que subieron a redes sociales, en un atardecer que estuvo bien bonito. Tal vez algún día, si anduvieron por aquí, se dieron cuenta de mí al caminar: como que siempre llevo una sonrisa porque tengo boca amplia y labios gruesos. O a lo mejor vieron que un día me puse un tatuaje de una mariposa en el brazo derecho y otro día en la pierna derecha me tatué la imagen de Hello Kitty. Jajaja. Algunas personas también me conocen porque soy fan del softbol. Mucho. Juego en el equipo de las Panthers de la Liga Delegacional, acá en Los Planes. Pero la verdad, eso ya no importa hoy. Hoy estoy muy triste. La tarde del mismo jueves activaron el Protocolo Alba porque me desaparecieron. Tenían razón en echar a andar el protocolo: me asesinaron. Fue un feminicidio. Nada de que fue un crimen pasional, ni de que si yo tenía un novio, o que si andaba con alguien, o que si fue un loco, o que si estaba embarazada. ¡No! ¡No me revictimicen! Fue un feminicidio. Punto. Horrible. Unas horas después de mi desaparición encontraron mi cuerpo con signos de violencia. “Visibles huellas de violencia”, dijeron los policías que llegaron ahí donde quedé sin vida. Sí, ahí estaba yo, asesinada, en una casa de la calle Emiliano Zapata, entre Manuel Alemán Valdéz y Melitón Albañez, en la colonia Centro de acá, de Los Planes, en el municipio de La Paz, Baja California, para que no olviden que en donde quiera ocurre, porque ustedes saben que yo no soy la única: el año pasado hubo 732 feminicidios en este país, dos al día, en promedio, y 620 de ellos fueron de mujeres como yo, de 18 años para arriba, pero también hubo niñas, 79 menores de edad en total. ¿Se les hacen pocos feminicidios un promedio de seis feminicidios mensuales de niñas y adolescentes? Pero eso no es todo, porque en 2025 hubo 2,065 homicidios dolosos contra mujeres como yo, al menos cinco por día en promedio, que, sumados a los dos feminicidios, dan 7 niñas, adolescentes y mujeres víctimas de feminicidas cada día. Las cosas no empiezan ahí, ahí terminamos, porque inician en la violencia cotidiana: el año pasado hubo 80 mil 525 mujeres víctimas de lesiones dolosas. Son 220 mujeres golpeadas, pateadas cada día, en promedio. Nueve cada hora, y esas son las que pudieron denunciar. País macho, país misógino, país feminicida, país que nos aterra desde niñas. El año pasado 2,373 mujeres fueron víctimas del delito de corrupción de menores. Hombres monstruosos que victimizan a seis niñas mexicanas al día. Y más: 831 mujeres fueron víctimas de trata de personas. Niñas, adolescentes, mujeres esclavizadas. No escuchan nuestros lamentos: en 2025 hubo 285 mil 547 llamadas de emergencia por violencia contra nosotras. Son 782 por día, 32 por hora. La violencia sin punto y aparte, todos los días, todas las semanas, todos los años, a toda hora. País golpeador de mujeres, torturador de mujeres. País de machos. Bueno, quería que supieran de mí porque no soy una cifra nada más, no somos datos helados, aunque las mujeres a cada rato seamos estadísticas de terror. Yo soy Dayra Michell Geraldo Mendoza, una espigada jugadora de softbol que tenía una linda vida, por eso sonreía mucho, pero el jueves pasado, cuando apenas tenía 18 años, un macho extinguió mi vida y fui víctima de un feminicidio más en México. Sepan de mi muerte, pero recuerden mi vida, por favor”.

Al observar sus fotos, lectora-lector, eso fue lo que se me ocurrió hacer, imaginar cómo sería darle una última voz para que hablara por ella y por tantas mujeres más asesinadas.

Es tan triste todo esto, cada caso feminicida…

jp.becerra.acosta.m@gmail.com Twitter: @jpbecerraacosta

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