No se sabe nada del 95% de los candidatos: ¿narcos, corruptos?

Juan Pablo Becerra-Acosta M.

Hay que subrayar que un 95% de candidatos no es confiable

Mire usted estos datos, actualizados al 20 de mayo, a este jueves pasado: -Solo el 5% (6,250 personas) de los 125 mil candidatos a un cargo de elección popular en el proceso electoral de este 2021, han presentado y publicado información relevante sobre su situación patrimonial, su declaración de intereses, y si están al corriente en el pago de sus impuestos, de acuerdo a información de Transparencia Mexicana (https://bit.ly/3hOseNI).

Es la llamada #3de3 que han ignorado, que han desdeñado, porque al 95% de los candidatos no le ha importado transparentar sus ingresos y sus patrimonios, a pesar de que ya estamos a dos domingos de los comicios del 6 de junio. Les da igual demostrar que son gente honesta. No les inquieta que dudemos de ellos y que concluyamos que si no transparentan es porque ocultan algo. ¿Son corruptos? ¿Tienen intereses inconfesables para hacer negocios desde el poder? ¿O son narcos? ¿Son socios de criminales?

Subrayo: nueve de cada diez candidatos evaden la transparencia. Para ellas y ellos, sus ingresos y patrimonios no son asuntos de nuestra incumbencia. No tenemos derecho a saber quiénes son en blanco y negro, quiénes son en dinero constante y sonante, y cuáles son sus relaciones, sus intereses económicos, o de negocios. Entonces, ¿por quién demonios vamos a votar, si no sabemos quiénes son? ¿Cómo sabemos que son honestos en un país marcado por la corrupción y la delincuencia?

Un ejemplo de ese desprecio: en la elección federal, la de la Cámara de Diputados, solo 8 de 3,443 candidatas y candidatos propietarios han publicado su declaración #3de3 en la plataforma federal habilitada para tal fin. ¡Solo 8! El 0.24% Una burla para todos los electores.

Ni de ellos ni de ellas, ni del resto de los miles de candidatas y candidatos, sabemos nada de sus ingresos, de la procedencia de su dinero, de sus riquezas y patrimonios. No sabemos si son de origen lícito, o si fueron producto de actos de corrupción. O peor: no sabemos si amasaron dinero del crimen organizado, si le lavan recursos a delincuentes de cuello blanco, o si blanquean dinero de bandidos violentos.

En el polo opuesto, tampoco sabemos si tienen un patrimonio modesto, para que verifiquemos sus ingresos al final de sus mandatos, para que analicemos la riqueza que construyeron, y si es consistente con su trabajo, o es de proporciones inexplicables, producto de actos de corrupción, o de comportamientos delictivos. Me parece que esta opacidad es gravísima, sobre todo en medio de un ambiente de intensa violencia política, donde caciques locales y/o criminales armados ponen y quitan aspirantes y candidatos. Creo que es fundamental decir y subrayar que ese 95% de candidatos no es confiable.

Tienen, esos 118 mil 750 candidatas y candidatos, una semana y media para demostrar lo contrario. Ya sé que no lo harán porque, en medio de tanto ruido político, de tanta estridencia, de tanto Tik Tok, y para decirlo en buen mexicano (perdón), les valen madres las escasas demandas de transparencia que existen hoy (lo suyo es el circo de las campañas), pero que quede registrada su opacidad y en consecuencia el riesgo que representan.

Además, por si no fuera suficientemente escandaloso semejante acto masivo de opacidad política, este año los partidos políticos asumieron el compromiso de que sus candidatos presentarían una nueva declaración: la denominada “#3de3 contra la violencia de género”, para identificar hombres que se negaran a un compromiso de cero violencia contra las mujeres. ¿Y qué cree usted? Exacto: al corte del 18 de mayo (martes pasado), Transparencia Mexicana solo pudo identificar 1,040 declaraciones-compromiso.

Así nuestros suspirantes, opacos, oscuros, e impertérritos en su desdén. Es la herencia del antiguo régimen, sí, pero también consecuencia del actual: es esa arrogancia y esa soberbia del anterior y del vigente poder, esa insolencia de los candidatos que les hace sentirse inmunes e impunes desde ya… cuando ni siquiera hemos sufragado por ellos.

En fin. ¿Y usted, ya sabe por quiénes va a votar, y quiénes son —en el fondo— sus candidatos? ¿A quiénes les rinden cuentas?

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