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Balazos, no abrazos: bien hecho, por ahora

Se hace campaña en verso y se gobierna en prosa, se hace campaña cantando, pero se gobierna rezando. Al menos en México…
16/05/2020
02:38
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En esta sí voy con el Presidente de la República: hace bien en utilizar a las Fuerzas Armadas para contener al crimen organizado.

O al menos, para intentarlo.

No hay de otra. En México, por el momento, no existen cuerpos policiales capaces de neutralizar al narco y sus múltiples derivaciones delictivas. Esa es nuestra realidad y criticarla no la va a transformar. No esta semana, este mes, ni este año. Ahí están los crecientes índices delictivos.

Se pueden ir construyendo caminos alternativos, como el de la Guardia Nacional, que me parece una vía acertada para que contemos con algo similar a la Guardia Civil española, o al Arma de Carabineros italianos, e invertir en formación y capacitación de 32 cuerpos estatales de policía para que sean de excelencia, pero los hechos han sido similares desde que inició el siglo: la gente de muchos municipios está a merced de los delincuentes, que cada vez son más temerarios, insolentes y despiadados.

El gobierno federal, ante la ineptitud exhibida por la mayoría de los gobernadores desde el 2000 para acá, no puede seguir dejando indefensos a los ciudadanos. Es inadmisible que los pobladores de tantos sitios sigan siendo asolados impunemente por hordas de machos, como ha ocurrido desde el sexenio de Vicente Fox, pasando por los periodos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

¿Alguien de verdad sugiere pasividad en Palacio Nacional, mientras los delincuentes siguen instaurando pequeñas dictaduras parapoliciales y paramilitares, tanto rurales como urbanas?

Los alcaldes lo saben: están a merced de los jefes y sicarios de las plazas y no tienen forma de protegerse. Viven bajo la ley de plata o plomo: o colaboran con los cárteles, les pagan extorsiones y ponen a la policía municipal a su servicio, o los ejecutan.

Comprendo a los académicos, a los analistas, a los activistas sociales, a los llamados líderes de opinión que están en contra de la presencia de soldados y marinos en las calles. Es natural: temen que las tropas incrementen los casos de violaciones a los derechos humanos y que se corrompan, que se vuelvan delincuentes con cascos.

Es un riesgo. Sí, pero a pesar de eso, en el sexenio foxista escribí que era necesario sacar el Ejército a las calles porque había gente que yacía oprimida bajo el yugo criminal: desde entonces, y durante los dos sexenios siguientes, lo vi una y otra vez durante los trabajos reporteriles a los que me dediqué: pueblos quemados (Durango), pueblos abandonados, pueblos fantasma (Chihuahua, Sinaloa), poblaciones sometidas (Guerrero, Michoacán), reclutadas (Jalisco Estado de México, Coahuila, Tamaulipas), gente secuestrada, extorsionada, saqueada, expulsada, desaparecida, asesinada (Veracruz, Baja California, Quintana Roo, Tabasco, Nuevo León, Colima, Guanajuato, Morelos y todos los estados anteriores que cité).

Luego el narco se asentó en Ciudad de México, vino a cobrar piso, y nos acostumbramos a tolerarlo en restaurantes, bares, antros, cines y centros comerciales, donde esta gentuza, retadora, pulula ostentosamente. Vaya, de cuando en cuando hasta sus gatilleros se balean descaradamente (caso Ben Sutchi, Plaza Artz).

Andrés Manuel López Obrador hizo bien: las Fuerzas Armadas a las calles, con toda el poder del Estado, mientras se consolida la Guardia Nacional. Eso sí, sin tolerarles el menor acto de corrupción, ni la menor violación a los derechos humanos.

Ni modo: balazos, no abrazos. Se hace campaña en verso y se gobierna en prosa, le atribuyen haber dicho a Mario Cuomo, exgobernador de Nuevas York. Sí. Se hace campaña cantando, pero se gobierna rezando. Al menos en México…

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Twitter: @jpbecerraacosta

Juan Pablo Becerra-Acosta M.
Tiene 37 años en el oficio periodístico: unomásuno (reportero, corresponsal en Europa), Macrópolis (Director General, editorialista), Por Esto (reportero, columnista, Jefe de Redacción), El Sol de...