El príncipe de Coapa

Juan Carlos Zúñiga

Después, no nos quejemos de que al mexicano no se le dan oportunidades. Las tiene, pero no las sabe aprovechar. Dejará la CDMX para tratar de rescatar su carrera, acudir al Mundial y, si todo sale bien, probablemente juegue en Europa

En la mira está Sebastián Córdova, mediocampista que llegó al América desde muy joven. En 2012, ya jugaba en la categoría Sub-15. Los que lo conocen, saben que era un jugador diferente. Como parte de su formación, la directiva decidió enviarlo durante algunos torneos al Ascenso MX, con los Alebrijes. Regresó para jugar con la Sub-20 y de inmediato detectaron que estaba listo para el siguiente paso; sin embargo, no serían las Águilas las que le darían la gran oportunidad de debutar.

En 2017, Mario Hernández Lash fue despedido del América; estaba encargado de las fuerzas básicas. Evidentemente, ya conocía a Córdova, al cual pidió prestado para que se terminara de formar y pudiera tener minutos en Primera División. En agosto de 2018, el Príncipe de Coapa por fin debutó, contra Lobos BUAP; jugó 15 minutos y el objetivo estaba cumplido. Ahora, tendría que destacar para poder ganarse un lugar.

En 2018, y después de jugar algunos minutos con los Rayos en Liga MX, Córdova regresó a casa y —de la mano de Miguel Herrera— comenzó a tener protagonismo, la gente empezó a identificarlo y se conectó con el jugador. Para entonces, Edson Álvarez y Diego Lainez ya estaban jugando en Europa. La lógica indicaba que el siguiente era Sebastián, un tipo introvertido, de personalidad discreta. Durante un tiempo, fuimos vecinos; me lo encontraba en el elevador o en algunas zonas comunes del edificio. Era callado, pero sabía que su momento iba a llegar.

La pandemia afecta a todos, incluso a los jugadores que formaban parte de la selección Sub-23 de Jaime Lozano, quienes tuvieron que esperar un año para poder ir a Tokio. Miguel Herrera se fue del América, Solari llegó con una sola petición: Álvaro Fidalgo, un jugador que nadie conocía y que venía de Europa como refuerzo. La mala noticia es que ocupaba la misma posición que Córdova.

Sebastián brilló en el Preolímpico y fue pieza fundamental para la obtención de la medalla de bronce en el verano. Cuando regresó de los Juegos Olímpicos, la directiva le dio la camiseta número 10; se la merecía, era el jugador hecho en casa que estaba destacando y que todos pensábamos iría a Europa.

Algo pasó en los últimos meses, no puede ser que un jugador que siente los colores del América aceptara una negociación con Chivas; sí, del acérrimo rival. La transacción no se dio, pero Córdova dejó  claro que estaba o está enojado con el club. El entrenador no lo tomaba en cuenta. Cuando jugaba, era de cambio y no daba resultados. La gente  comenzó a criticarlo en redes sociales, en el Azteca lo abucheaban; incluso, un comentarista de la empresa dueña del América lo llamó “pecho frío”.

Sebastián dejará a las Águilas, Tigres será su destino; en la Selección no tiene un lugar asegurado para Qatar 2022. Necesita ayuda, la mente de este chico lo está traicionando. Está enojado, deprimido, no encuentra rumbo. Regresará a ser dirigido por Herrera, pero se ve complicado que sea un titular indiscutible.

Después, no nos quejemos de que al mexicano no se le dan oportunidades. Las tiene, pero no las sabe aprovechar. Dejará la CDMX para tratar de rescatar su carrera, acudir al Mundial y, si todo sale bien, probablemente juegue en Europa.

@JC_Zuniga

TEMAS RELACIONADOS
Guardando favorito...

Comentarios