Alex Pretti, un enfermero de 37 años aparece sosteniendo su teléfono con la mano derecha, la izquierda la tiene desocupada. Frente a él un miembro del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, ICE, por sus siglas en inglés, lo empuja hacia atrás. Mientras tanto una manifestante, que se opone a las redadas contra migrantes del presidente Donald Trump, es tirada al suelo y rociada con gas pimienta. Pretti interviene, también es rociado e inmovilizado por varios agentes los cuales están enmascarados. En los videos no se observa que él haya sacado su pistola antes de serle retirada por uno de los elementos, acto seguido otro agente empieza a dispararle, le siguen otros de sus compañeros. Las detonaciones hacen que quienes se encuentran observando la escena salgan corriendo y emitan gritos de desesperación y angustia. Todos los videos que se encuentran en las redes sociales muestran que Pretti nunca quiso sacar el arma. Su error fue defender a una mujer sometida por miembros de una organización con tintes fascistas.

A pesar de la contundencia de las imágenes Kristie Noem, secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, mencionó: “esta persona que acudió con arma y munición para impedir una operación oficial de agentes federales cometió un acto de terrorismo interno, esos son los hechos.” Las mentiras de un gobierno que no asume sus responsabilidades. Los fascismos y populismos tienen a la mentira como el principal argumento para sus dichos. Niegan el elefante en la habitación. Los culpables son otros, aquellos que quieren destruir a la nación y a quien encarna su defensa, en este caso: el dictadorzuelo populista con rasgos fascistas y mitómano llamado Donald Trump.

Minneapolis está llamado a ser el Waterloo de Trump, sus habitantes no solo se han opuesto a las redadas contra los migrantes sino a la escalada autoritaria. El viernes pasado cerca de 50,000 salieron a marchar sin importar que estuvieran a 25 grados bajo cero. Esta misma ciudad regalo la aterradora noticia de la muerte de Renee Nicole Good, madre de tres hijos, murió a causa de los disparos de un agente de ICE; o la detención de Liam Conejo Ramos, de 5 años, quien con la mirada puesta en una camioneta es rodeado por agentes y detenido alegando en un principio que por “abandono”, vaya falta de escrúpulos.

Las nevadas que han caído en amplios sectores de Estados Unidos parecen anunciar, sin duda alguna, el declive de Donald Trump, quien aumenta las amenazas hacia el exterior como estrategia para distraer el descontento y rechazo que tiene entre la población norteamericana y que va en aumento. Ha descalificado a las encuestas donde aparece con índices de desaprobación. New York Times le otorga un 40% de aprobación frene a un 56% de rechazo; mientras que Wall Street Journal le da 45% de aprobación frente al 54% de rechazo.

Mark Carney en Davos ha dado un discurso fuerte y contundente. Demostrando que hay posibilidad de realizar alianzas comerciales que terminen por poner contra las cuerdas a Trump, quien disminuyó, después de mismo evento, sus intenciones de quedarse con Groenlandia.

Donald Trump ha empezado su debacle. Le queda el miedo, como buen fascista que es, para intentar intimidar al electorado norteamericano, dudo que lo logre: la raíz democrática de Estados Unidos es profunda y hará que los demócratas se fortalezcan rumbo a las elecciones presidenciales de 2028, donde sin duda regresarán a la Casa Blanca.

Hasta aquí Monstruos y Máscaras…

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