El futuro del Fondo de Cultura Económica parecía dictado cuando se aprobó, a modo, la llamada “ley Taibo”, que permitió a Taibo II asumir la Dirección del FCE. El escritor, antes de la aprobación de la ley, comentó en la FIL de Guadalajara: “sea como sea se la metimos doblada, camarada.” Mal y de malas inició la relación de Paco Ignacio Taibo II con el Fondo, y parece que aún no sucede lo peor.

Historia

Pero, remitámonos a la historia del FCE, fundado en 1934 por don Daniel Cosío Villegas, y aunque en un principio su línea editorial se centró en textos económicos, su pluralidad y su apertura al conocimiento permitieron que en 1939 se abriera la puerta a la colección de Ciencia Política y a la de Historia; la editorial sumó a los mayores pensadores como John Locke, Tomás Moro, Francis Bacon; y amplió su campo de acción en 1942 con la colección Tezontle, al año siguiente se sumó la colección de filosofía; para en 1945 se expandió la editorial a Argentina, aparecerán los breviarios, la colección Popular y Letras Mexicanas.

El Fondo fue el gran puente cultural, muchas generaciones hemos crecido nutriéndonos de sus publicaciones de calidad -no solo intelectual sino también material, con la belleza de los libros- que han permitido acceder a otras culturas.

Actualidad

Aquel legado se encuentra en peligro. Se puede entrar a alguna de las librerías del Fondo, invito al lector a que lo haga, y se encontrará hojas de papel dobladas, llamadas “Vientos del pueblo” que han sustituido la gran tradición de la editorial; se podrá observar que existen en su mayoría libros cargados a una tendencia ideológica con autores como Pedro Salmerón, Armando Bartra, Historia del pensamiento socialista y se podría continuar con la lista, sin encontrar un equilibrio editorial; tampoco será sorpresivo mirar una mesa repleta de libros del Director del Fondo, que se promueve de manera abierta y sin tapujos.

El Fondo de Cultura Económica, es una institución que ha sido construida a lo largo de los años con directores como Cosío Villegas, Orfila Reynal, José Luis Martínez, Jaime García

Terrés, Gonzalo Celorio, Consuelo Sáizar, Joaquín Díez-Canedo, José Carreño quienes le inyectaron pluralidad a la institución y ampliaron el catálogo de autores, no de sus amigos sino de las mejores plumas.

Es normal que un gobierno que apuesta por destruir los organismos independientes, trate de adoctrinar a través de libros de texto, mal hechos; de reducir el presupuesto a la ciencia y la tecnología; y también de buscar erosionar a un organismo como el Fondo.

La gran tradición que representa el Fondo de Cultura Económica, no se funda en un carácter asistencialista, ni tampoco en dar “atención a los sectores vulnerables de la población” y ni sumar al catálogo “obras técnicas, informativas y recreativas.” Al contrario, su función es hacer que llegue lo mejor de la cultura al público lector, obras accesibles, pero de calidad y sin sesgo ideológico.

Sería necesario preguntarnos: ¿Qué tipo de lectura se quiere distribuir? ¿Se pretende hacer del FCE el órgano encargado de difundir la doctrina e ideología del gobierno? ¿Ha servido repartir sin lógica –como dice Taibo II- 5 millones de libros cuando desde 2016 se ha caído el índice de lectura en México?

La cultura y la educación estorban a un gobierno que busca tener a una población cautiva en programas asistencialista. El FCE se encuentra en peligro, ¿se entenderá de la importancia de defenderlo y de buscar una reforma que le dé autonomía?

Próxima entrega: El problema de la lectura en México.

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