Las familias sinaloenses han vivido un viacrucis en tiempos recientes, pues desde hace décadas la operación de los más poderosos cárteles del narcotráfico y crimen organizado, operan y dominan estos territorios.
El terror, la muerte, las fosas, las desapariciones, las venganzas y la colusión burda de diversas autoridades con el crimen han convertido a Sinaloa en un estado donde volver a casa es heroico, pues el miedo y el horror son cotidianos, amenazan a cualquiera, tenga o no que ver los grupos criminales.
Siempre he admirado el espíritu empresarial, las tradiciones, el trabajo y el amor que tienen por su tierra la gran mayoría de mujeres y hombres de Sinaloa, por eso resulta paradójico, por decir lo menos, que se celebre un carnaval en donde el dolor y la muerte son una tragedia cotidiana.
Se han reportado 2 mil personas asesinadas entre septiembre del 2024 y septiembre del 2025, luego de la entrega del ‘Mayo’ Zambada a Estados Unidos, el asesinato de Melesio Cuén, y el intento por construir por parte de las autoridades estatales una narrativa, totalmente falsa, sobre las condiciones en que se dieron los hechos.
Los asesinatos superan los homicidios en los últimos 10 años. Sinaloa ocupa el primer lugar en el país en desapariciones, tan solo en el 2025 se registraron cerca de 30 casos por cada 100 mil habitantes, a los que se suma el secuestro y asesinato de trabajadores mineros.
Cerca de 100 menores de 17 años se registraron como desaparecidos en los primeros cinco meses del 2025. Colectivos señalan que son aproximadamente 4 mil personas las desaparecidas en estos dos años recientes, cifra que podría ser mayor ante la falta de denuncias por temor.
Este terror ha provocado consecuencias en todos los ámbitos, desplazamiento de cientos de familias y desempleo ante el desplome de la inversión extranjera directa, que se calcula es de más de 35 mil millones de pesos.
Se han cerrado negocios por la extorsión, la cual endurece cuando se trata de sectores como la agricultura, componente fundamental de la economía sinaloense.
El ausentismo escolar, que en los días más violentos ha alcanzado hasta el 90 por ciento, está afectando la vida de niñas, niños y adolescentes. Empresarios han levantado la voz no sólo para pedir apoyos, sino para poder sobrevivir y mantener las fuentes de empleos.
Éstos han podido identificar, de acuerdo a declaraciones públicas, que algunos de sus ex colaboradores están en las filas de algún cártel debido a la falta de empleo.
La Red Ciudadana Anticorrupción de Sinaloa advierte que el silencio no es opción. Afirma que han encontrado que los jóvenes están siendo blanco de desapariciones, y que las cifras oficiales no coinciden con las de las familias que sufren la ausencia.
Detrás de cada asesinato, desaparición, desplazamiento, pérdida de empleo, amenaza de extorsión, secuestro y desplazamiento de familias, hay seres humanos a las que la violencia despiadada, el terror, el dolor, la impotencia y el miedo, han cambiado sus realidades para siempre.
Y frente a este calvario las y los sinaloenses exigen que la impunidad y la muerte no sigan gobernando, porque más que un carnaval lo que merecen y les urge es una resurrección con paz y tranquilidad.

