A todas la víctimas de violencia sexual y a quienes no les han creído
Hace apenas unos días cuando la líder histórica de los derechos civiles, luchadora incansable y valiente en la defensa de las y los trabajadores agrícolas en los Estados Unidos rompió el silencio, la historia cambió para siempre.
A sus casi 96 años Dolores Huerta demostró una vez más su heroica valentía, su compromiso con la verdad y su apoyo incondicional, a esas otras víctimas de violencia sexual del líder del movimiento campesino en los Estados Unidos, César Chávez.
Al romper el silencio no sólo se resquebrajo esa figura que por décadas fue un símbolo de heroísmo, hasta convertirse con la narrativa de su vida en un mito y en un modelo e inspiración para varias generaciones, sino que también se dio crédito y fuerza a esas otras víctimas de violencia sexual, a las sobrevivientes de los abusos de César Chávez
“Tengo casi 96 años y durante los últimos 60, he guardado un secreto porque creí que exponer la verdad dañaría al movimiento campesino por el cual he luchado mi vida entera”, y con este párrafo Dolores rompe el silencio y da a conocer que fue víctima de violencia sexual de César Chávez.
Y que de estas violaciones nacieron dos hijos que ella en su momento entregó para su cuidado a dos familias que los acogieron con amor. “Cargué con este secreto durante todo este tiempo porque construir el movimiento y asegurar los derechos de los campesinos fue el trabajo de mi vida”, dijo Dolores.
Ella decidió hablar cuando tuvo conocimiento de una investigación llevada a cabo por el periódico New York Times, donde describe las conductas sexuales con las que el líder agrícola dañó la vida de otras mujeres, algunas de ellas siendo niñas.
“Saber que él daño a niñas me enfurece. Mi corazón sufre por aquellas que han tenido que sufrir solas y en silencio durante años”, comentó la líder campesina.
En ese texto, hace saber que a lo largo de su vida ha mantenido una relación cercana con dos primeros hijos, y que éstos conviven con el resto de su familia, pero que justo, con esta carta, que publica por vez primera, sus hijos se enteran de cómo fueron concebidos.
“Entiendo que soy una sobreviviente de violencia, de abuso sexual, de hombres manipuladores, que me veían a mí y a otras mujeres como propiedad y objetos de control”, sostuvo Dolores.
Hace 33 años falleció Cesar Chávez, y quiero destacar y reconocer la credibilidad que se ha dado a las sobrevivientes, lo hago porque en nuestra sociedad lo más común y reprobable es que cuando finalmente una víctima rompe el silencio, los ataques, condenas, descalificaciones, escarnio, la indiferencia y los peores juicios, suelen ser para la víctima y no para el victimario.
La decisión de Dolores Huerta y las otras sobrevivientes marca un antes y después en la historia, cimbran a sistemas que protegen a los victimarios y hacen pedazos a las y los sobrevivientes.
Legisladores, medios de comunicación, organizaciones sociales y quienes siguen conformando este gran e histórico movimiento para proteger los derechos de los trabajadores respondieron a Dolores con un SÍ TE CREO.
“He guardado este secreto demasiado tiempo. Mi silencio acaba aquí”, dijo firme.
Gracias Dolores, porque al romper el silencio has logrado cambiar la historia, la de César Chávez, tu propia historia, la de tus hijos y la de las sobrevivientes que han dejado el silencio atrás.
Pero también, has alentado a miles de sobrevivientes de violencia sexual a romper sus silencios, y que como sociedad, aprendamos a cobrar conciencia del deber, de la importancia y de la urgencia de creerles a las víctimas y de dejar de proteger a los victimarios.

