Amo del caos

José Xavier N.

Así como apareció un día en lo que queda del tianguis cultural del Chopo, aportando un sinfín de títulos raros al fantástico y el bizarro mundial al lado de otro freak (Raúl Miranda) otro día, dicen los que le han seguido la pista al conocido como Amo del caos, fue a parar a Hungría para estudiar vampirología aplicada e informática.

Sin embargo, lo suyo son los títulos bastante extraños de películas, documentales, terror psicotrónico, fantástico deschavetado y cine bizarro de varios aristas.

Google Maps lo ubica en estos cambiantes momentos de transformación digital al lado de otros personajes sabatinos como Johnny Carmenta y Andrés Rarezas, en el consultorio cinematográfico del doctor Juan Heladio Ríos, galeno y filósofo preocupado por vender sus libros, discos y esencias de la colección Criterion, porque le teme a la Parka y quiere vivir lo que le queda como millonario.

El Amo del caos ha vuelto con éxito a las andadas (corregidas y aumentadas) con títulos inexplicables del mundo paralelo al del cine comercial. El formato en donde acerca la cultura de las imágenes en DVD casi sacadas de la chistera de algún mago no es nuevo, pero sí novedoso y hasta nostálgico.

Y lo mejor: todo subtítulado trátese del idioma del que se trate.

Y mientras en el lugar donde llegan muchos en busca de la película perdida, el documental extraviado o el título deseado, las distintas filosofías del lenguaje ahí usado le dan cabida a todo lo correctamente inusual de la política, el arte y la música, en debates de humor churrigueresco.

No son uno sino varios que ocupan los bancos del lugar para, cómodamente, despepitar y debatir sobre cualquier tema de actualidad, tenga o no que ver con el cine ahí ofrecido en todos sus géneros, incluidos los retorcidos.

El menudo Amo del caos es de los que le gusta artizar el fuego, porque, ¿qué otra cosa son los servicios que ofrece?: el Cracked actor (1975) de Alan Yentob, sobre David Bowie en la gira estadounidense del álbum Diamond dogs, durante la época de inspiración y alto consumo de drogas, que acabaron con Las arañas de Marte: los miembros del grupo.

En la misma onda musical de rock está el rockumental Sound it out (2011), la llamada última tienda de los amantes del vinilo en tiempos gélidos del MP3 y las descargas digitales a mansalva (porque las nuevas generaciones que de J. LO y Shakira enfilan sin remedio para el reggaetón, no quieren pagar nada y todo quieren que sea digital y gratis).

El dueño del changarro, Tom Butchard, es de los que luchan a diario por los derechos del vinilo.

Otros documentales más representan una parte vital en el desarrollo de la música como el I dream of wires (2014): una impecable lección electrónica de transformación de vida y sonidos desde los albores del Moog, la dinastía Kork y las manos que los tocaron: Gary Numan, Daniel Miller, Ultravox, Erasure… Más esa especie de biopic musical Ladran, luego cabalgamos (2005), de la agrupación punk española Los Muertos de Cristo. Todo un caos ordenado por el Amo, para su inmediato consumo.

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