¿De quién se trata?

Su postura antiverdad va más allá de una decisión de estilo; se ha traducido en un modo de gobierno

¿De quién se trata?
Nación 17/05/2022 03:00 Actualizada 03:00
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Veamos si usted pueda descubrir de quién se trata. No pondré comillas, pero lo que sigue no son palabras mías.

- Siempre ha comerciado de manera flagrante con la desinformación. Inventa datos sobre sus propias acciones pasadas. Difunde patrañas de fuentes dudosas. Niega la validez de información legítima. Y sigue promoviendo esas falsedades incluso cuando contradicen sus afirmaciones previas.

- Una de sus estrategias favoritas cuando alguien lo ataca es sugerir que toda verdad es escurridiza, porque depende de con quien se esté hablando.

- Insiste en que las supuestas autoridades en realidad no tienen autoridad alguna, y más bien son actores partidistas en un mundo por completo político.

- En su discurso, los medios de comunicación…son tan corruptos que él está perfectamente justificado de mentirles. En su mundo, la verdad se vuelve falsedad, y la falsedad se hace pasar por verdad. Por ende, la credibilidad de cualquier fuente, de hecho, la idea misma de conocimiento verificado, es puesta en tela de juicio.

- Otra parte de un juego de poder, en especial cuando los subordinados y otros actores que buscan congraciarse, desde portavoces oficiales hasta empleados en la televisión, se ven forzados a repetir sus mentiras… Demuestra hasta donde puede salirse con la suya y de paso asegura la lealtad de sus lacayos.

- El presidente se considera capaz de decidir por intuición sin necesidad de basarse en estudios encopetados o las opiniones de los supuestamente informados.

- Rebaja el discurso dominante, al menos en términos retóricos, y logra, como un rey, elevarse como una fuente auténtica de la verdad.

- Es difícil distinguir…qué parte es una manera astuta de llamar la atención combinada con un engaño clásico y qué parte es inseguridad, impetuosidad o auténtico autoengaño para cumplir sus propias fantasías de sí mismo y el mundo.

- Su postura antiverdad va más allá de una decisión de estilo; se ha traducido en un modo de gobierno.

- Parece resuelto a emprender (hasta donde pueda salirse con la suya) la clase de demagogia no democrática o “posicionamiento autoritario” … Desprecio constante por la división de poderes, la libertad de prensa y otras instituciones que protegen el disenso; llena de elogios a líderes autoritarios de todo el mundo.

- Ha negado la validez de cualquier realidad compartida y demostrable empíricamente.

- Es tanto un síntoma como un catalizador de nuestro alejamiento de algún estándar compartido de verdad.

¿De quién se trata? Quizá no sea en quien usted pensó. Es la descripción de algunos rasgos de la conducta de Donald Trump mientras fue presidente. Sophia Rosenfeld escribió un libro importante para reconstruir la compleja historia de las relaciones entre democracia y verdad, alarmada por lo que sucedía en los Estados Unidos, pero no solo en ese país. Esa relación nunca ha sido tersa, armónica, pero la negación de las verdades incluso convencionales hasta los niveles que la llevó Trump, ponía y ponen en peligro ya no digamos a la democracia sino incluso a una coexistencia más o menos descifrable. (Democracia y verdad. Una historia breve. Traducción Alejandra Ortiz Hernández. Aguilar. 2021).

 

Profesor de la UNAM
 

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