Los ánimos mañaneros se caldean, los imaginarios adversarios presidenciales se materializan, los desacuerdos y los reclamos son el pan de cada día. La alta popularidad de Andrés Manuel López Obrador lo coloca en niveles de aceptación del 60%, lo cual significa que el 40% de la población encuestada no está de acuerdo con la actual conducción del país. ¿Es prudente denostar a aquellos por el presidente llamados conservadores corruptos, hipócritas y antipatriotas, por el simple hecho de cuestionar la política del régimen? Sin duda, lo pertinente sería admitir la crítica, convencer con hechos, respetar a todos los gobernados por igual y sobre todo, dejar de responsabilizar a los regímenes anteriores por lo que hoy ocurre. El candidato López Obrador pidió ser electo, precisamente porque él sabía como enfrentar y solucionar los problemas del país.

La discrepancia entre la contínua visión-país procedente del sector privado y el público se ha tornado en una constante, sin embargo, resalta que en la Cumbre de Negocios 2022 el actual subgobernador del Banco de México, Jonathan Heath haya sostenido que el gobierno vislumbra a los empresarios como el enemigo a vencer, postura que ha provocado bajos niveles de inversión privada. Insistió Heath en que ambos sectores deben trabajar juntos para así superar la debilidad interna con que afrontamos el presente 2022, presionados además por la alta inflación que augura prontas alzas de interés. Abundó Heath en la intención del gobierno por hacer entender a los empresarios que no todo gira en torno a las utilidades, que es necesaria una visión social responsable sin corrupción. En lugar de un reflexivo diálogo entre gobierno y empresarios, prevalecen “dos monólogos desentendidos donde nadie escucha”.Por su parte, Guillermo Ortiz, exgobernador del Banco de México estimó que la iniciativa de reforma eléctrica ha creado incertidumbre en la inversión privada, criticando el destino del gasto público hacia proyectos de limitada productividad: “Yo no veo que invertir en una refinería sea un proyecto que aumente la capacidad productiva del país”. Carlos Serrano , economista en jefe de BBVA sostuvo que la actual inversión en México es 15% menor a la de enero 2019. La certidumbre cuenta y si queremos mayor inversión es necesario fortalecer el Estado de derecho. Cancelando contratos y permisos vigentes, como la reforma al sector eléctrico, se afecta la inversión privada, se genera electricidad más cara y sucia, además de significar una regresión en términos ambientales.

El México de los otros datos resulta más alentador, AMLO recién declaró que la Economía va mejor que nunca, los índices de inseguridad están bajando y la gente está contenta… los niveles de inseguridad abatidos, el empleo en ascenso y lo más importante: “ya no hay corrupción” -festejado con pañuelito blanco-.

En esta tesitura se verificó antier un convivio en Palacio Nacional entre AMLO con los 16 presidentes y directores de las principales cámaras del sector privado -exacto, los conservadores tan mentados por el presidente-, con el pretexto de despedir la gestión de Carlos Salazar , presidente del Consejo Coordinador Empresarial, concluyendo en que son más las coincidencias y el respeto por el bien del país que las diferencias que los separan.

No hay de otra, hay que jalar parejo y sin insultos, hay que unificar los datos.

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