La ASF ladra, ¡pero no muerde!

José Rubinstein

Aprovechando que la ASF carece de dientes para sancionar, no ha habido consecuencias por el presunto desvío de recursos

La plena autonomía de gestión de la Auditoría Superior de la Federación la convierte en incómoda cuña implantada por la Cámara de Diputados, detectora de indebidos manejos presupuestales en torno a los tres Poderes de la Unión. La capacidad profesional de la ASF queda —debe quedar— fuera de cualquier suspicacia. No procedería vigilar al vigilante.

La resolución más sonada y controvertida de la presente administración ha sido la cancelación de la construcción del Aeropuerto de Texcoco —30% avanzado—, optando por Santa Lucía. Pues bien —pues mal—, en su informe de fiscalización de la cuenta pública 2019, la ASF concluye que el costo por la cancelación del NAIM se excedió alrededor del triple de lo estimado, alcanzando casi 332 mil millones de pesos. Siendo cuestionado al respecto, el presidente López Obrador dijo tener otros datos, los auditores exageran y le están dando información equivocada a “nuestros adversarios”. El auditor David Colmenares lejos de justificar su dictamen, dócil se desdijo, aduciendo que existen inconsistencias en la cuantificación realizada en el marco de la auditoría, por lo que se realiza una exhaustiva investigación, principalmente en la metodología utilizada para determinar el costo, el cual ya se determinó que es menor al publicado inicialmente, debido a una deficiencia metodológica. En palabras lisas y llanas: “La regamos”. Dicho y hecho, a bote pronto los adversarios saltaron al ruedo. Vicente Fox: ¡corrupción como nunca! Reporta ASF 67 mil 500 millones de pesos de irregularidades en 2019. Ni en los peores años del PRI. ¡¡¡Se trata sólo del primer año!!! Lo que nos espera con Morena. ¿¿¿Esta es la tan cacareada transformación??? El comedido Arturo Herrera, secretario de Hacienda, respaldó a su jefe, diciéndose sorprendido por los contables errores básicos que se cometieron por parte de una institución tan profesional como la Auditoría Superior, “al menos 75% de lo reportado es erróneo… o hay un problema de preparación básica de quien formuló esto o se trata de mala fe de quien dio a conocer el reporte”. Francamente el hilo está muy delgado como para que la ASF se equivoque en un tema tan álgido, situación que demerita al auditor de la cuenta pública, a la vez que deja en entredicho la autonomía del organismo.

No hay excusa para la ASF, sus informes oficiales deben ser precisos y contundentes. El presente testimonio referente a 2019 abarca erogaciones por 1.6 billones de pesos, conteniendo 2 mil 606 recomendaciones derivadas de la indisciplina administrativa en los diferentes rubros. Algunas irregularidades detectadas por la ASF en los distintos programas sociales alcanzan 3 mil 717.8 millones de pesos en dicho año, por pagos duplicados, depósitos a fallecidos, centros de trabajo inexistentes, así como faltantes en efectivo, pagos duplicados, suplantación de personalidad, pagos sin acreditar documentación, etc. Los programas revisados fueron el de Adultos Mayores, Jóvenes Construyendo el Futuro, Becas para el Bienestar Benito Juárez, Sembrando Vida y Servidores de la Nación. Adicionalmente la ASF reveló la deficiente compra de 612 autotanques por parte del Gobierno federal.

Las auditorías públicas históricamente han sido publicadas tardíamente, prevaleciendo la frustrante impunidad, aprovechando que la ASF ha carecido de dientes para imponer sanciones punitivas a los infractores, simplemente no ha habido consecuencias notorias por el presunto desvío de recursos. A pesar de los resultados de las tantas fiscalizaciones, en más de una década, sólo una denuncia de las 912 presentadas por la ASF ha ameritado sentencia.

La ASF ladra, ¡pero no muerde!

 

Analista.
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