En esta esquina…

José Rubinstein

De ser cierto que cada pueblo tiene el gobierno que merece, ¿qué hizo el pueblo estadounidense -330 millones- para merecer ser gobernado por un burdo individuo como Donald Trump?. En el bochornoso y grotesco espectáculo ofrecido en el primer debate por la Casa Blanca, el actual presidente se condujo como un vulgar golpeador verbal, con el propósito primordial de desbalancear y aturdir a Joseph Biden –como en 2016 a Hillary Clinton- a base de interrupciones -73-, gritos, manoteos y gesticulaciones, más que con razonados y convincentes argumentos, muestra palpable de la descomposición de una despistada sociedad.

Desde el primer round del combate de hora y media, Trump sabiéndose abajo en las encuestas decidió lanzarse contra su oponente acusándolo en distintas intervenciones de formar parte de un frente socialista, de ser un nada inteligente defensor de la izquierda radical, contrario a las fuerzas de seguridad y a la policía, jactándose de haber logrado él más en 47 meses que Biden en 47 años. Por su parte el aspirante demócrata evitó ser bullyado y se emparejó acusando a Trump de mentiroso, racista, irresponsable y payaso. “Eres el peor presidente que ha tenido Estados Unidos nunca”, “ ¿Te callarás alguna vez?”, “sal de tu club de golf y haz algo”. Cómo estaría el ambiente que hasta el réferi, perdón el moderador, se impuso en un par de ocasiones: “Odio levantar la voz …pero no sé porque debería ser diferente de ustedes”. “Señor Presidente, soy el moderador de este debate y me gustaría que me dejara hacer mi pregunta y luego usted puede responderla”, por supuesto Trump sin inmutarse siguió discutiendo.

Trump defendió su derecho a precipitar la nominación a la Suprema Corte de Amy Coney Barrett, lo cual incidiría en una mayoría conservadora en la institución. El presidente evadió su responsabilidad en la pandemia,en un país con 4% de la población mundial y 20% de las muertes , inculpando a China como país exportador. “Todos dicen que he hecho una tarea fenomenal al respecto”. Trump fue cuestionado por el reportaje del New York Times en el sentido de sólo haber pagado 750 dólares de impuestos federales sobre la renta en 2016 y 2017. “Millones, pagué millones. Ustedes lo van a ver”. Es difícil entender que Trump haya ocultado sus declaraciones de impuestos del último lustro. Autoelogio presidencial: “Construimos la mejor economía en la historia, interrumpida por la plaga china, obligando al cierre de la economía, pero ahora se está reabriendo con auge. Él –Biden- quiere cerrarla de nuevo, quiere destruir a este país”.

En el epílogo de la contienda Biden afirmó que respetará el resultado electoral, conminando a los votantes a sufragar en las urnas o hacerlo por correo. El rezagado Trump reiteró que el proceso electoral está viciado, advirtiendo de un fraude no visto nunca antes, calculando que pasarán meses antes de tener un resultado verificado, -“esto no va a acabar bien”-, rehusándose al exhorto de llamar a la calma civil después de las elecciones. Respondiendo a la pregunta sobre si estaba preparado para denunciar a agrupaciones de supremacistas blancos, Trump se negó a hacerlo, incluso pidió a los Proud Boys “estar alerta…mantengan su posición, pero estén alertas”.

Biden habrá de evaluar la conveniencia de prestarse a asistir a dos espectáculos circenses adicionales, sirviendo de comparsa a un desesperado rival listo a propinar un golpe bajo, el electorado en su mayoría ya está definido. 

En esta esquina…

De ser cierto que cada pueblo tiene el gobierno que merece, ¿qué hizo el pueblo estadounidense -330 millones- para merecer ser gobernado por un burdo individuo como Donald Trump?. En el bochornoso y grotesco espectáculo ofrecido en el primer debate por la Casa Blanca, el actual presidente se condujo como un vulgar golpeador verbal, con el propósito primordial de desbalancear y aturdir a Joseph Biden –como en 2016 a Hillary Clinton- a base de interrupciones -73-, gritos, manoteos y gesticulaciones, más que con razonados y convincentes argumentos, muestra palpable de la descomposición de una despistada sociedad.

Desde el primer round del combate de hora y media, Trump sabiéndose abajo en las encuestas decidió lanzarse contra su oponente acusándolo en distintas intervenciones de formar parte de un frente socialista, de ser un nada inteligente defensor de la izquierda radical, contrario a las fuerzas de seguridad y a la policía, jactándose de haber logrado él más en 47 meses que Biden en 47 años. Por su parte el aspirante demócrata evitó ser bullyado y se emparejó acusando a Trump de mentiroso, racista, irresponsable y payaso. “Eres el peor presidente que ha tenido Estados Unidos nunca”, “ ¿Te callarás alguna vez?”, “sal de tu club de golf y haz algo”. Cómo estaría el ambiente que hasta el réferi, perdón el moderador, se impuso en un par de ocasiones: “Odio levantar la voz …pero no sé porque debería ser diferente de ustedes”. “Señor Presidente, soy el moderador de este debate y me gustaría que me dejara hacer mi pregunta y luego usted puede responderla”, por supuesto Trump sin inmutarse siguió discutiendo.

Trump defendió su derecho a precipitar la nominación a la Suprema Corte de Amy Coney Barrett, lo cual incidiría en una mayoría conservadora en la institución. El presidente evadió su responsabilidad en la pandemia,en un país con 4% de la población mundial y 20% de las muertes , inculpando a China como país exportador. “Todos dicen que he hecho una tarea fenomenal al respecto”. Trump fue cuestionado por el reportaje del New York Times en el sentido de sólo haber pagado 750 dólares de impuestos federales sobre la renta en 2016 y 2017. “Millones, pagué millones. Ustedes lo van a ver”. Es difícil entender que Trump haya ocultado sus declaraciones de impuestos del último lustro. Autoelogio presidencial: “Construimos la mejor economía en la historia, interrumpida por la plaga china, obligando al cierre de la economía, pero ahora se está reabriendo con auge. Él –Biden- quiere cerrarla de nuevo, quiere destruir a este país”.

En el epílogo de la contienda Biden afirmó que respetará el resultado electoral, conminando a los votantes a sufragar en las urnas o hacerlo por correo. El rezagado Trump reiteró que el proceso electoral está viciado, advirtiendo de un fraude no visto nunca antes, calculando que pasarán meses antes de tener un resultado verificado, -“esto no va a acabar bien”-, rehusándose al exhorto de llamar a la calma civil después de las elecciones. Respondiendo a la pregunta sobre si estaba preparado para denunciar a agrupaciones de supremacistas blancos, Trump se negó a hacerlo, incluso pidió a los Proud Boys “estar alerta…mantengan su posición, pero estén alertas”.

Biden habrá de evaluar la conveniencia de prestarse a asistir a dos espectáculos circenses adicionales, sirviendo de comparsa a un desesperado rival listo a propinar un golpe bajo, el electorado en su mayoría ya está definido. 

Analista político. 
 

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