Arranqué el año, como hago ya hace un par, compartiendo el tradicional Seminario de Perspectivas Económicas del ITAM con mi mejor amigo. Este evento, más allá del simbolismo, dicta algunos de los puntos más relevantes de la agenda económica del año. Aquí no me propongo relatar ni hacer una crónica. Busco unir los puntos dados para tratar de esbozar el año que nos espera.
Incertidumbre. La incertidumbre no solo fue el común denominador del Seminario, sino algo que todos hemos sentido en lo que va del año. Probablemente la seguridad seguirá siendo la gran protagonista, tanto nacional como internacional. Peculiarmente, América del Norte tendrá dos mundiales este año: uno de fútbol y otro económico, la revisión del T-MEC. El primero por recibir a las selecciones clasificadas y el segundo porque nunca ha sido un tema solo de tres. Ahora en particular serán más relevantes las posiciones ante China y los regalos y demás cortesías a Cuba.
Al cierre de 2025, las expectativas apuntaron a que el crecimiento de la economía mexicana tendería a cero. Las recientes estimaciones del IOAE lo empiezan a confirmar. La perspectiva no es muy distinta para 2026, con un crecimiento esperado entre 1.0% (Citi, 2026) y 1.2% (BofA, 2026). En los componentes del crecimiento, la inversión brilla por su ausencia: mostró un ligero incremento hacia el final del año, pero la recesión de inversión sigue. A tasa anual, la inversión cayó 5.8% (INEGI, 2026) según el último dato disponible. Detrás están factores como la baja rentabilidad de los proyectos de inversión pública, la abrupta desaparición de la evaluación social de proyectos y el riesgo-país que crece ante un Estado de derecho debilitado.
La inflación pasó de 3.69%, al cierre de 2025, a 3.77% en la primera quincena de 2026 (INEGI, 2026). Este aumento no responde a un fenómeno monetario, sino a factores estacionales, principalmente incrementos o nuevos impuestos especiales (IEPS). Lo que es destacable es la persistencia de la inflación subyacente, que sigue presionando la general. Las estimaciones apuntan a que este será el sexto año consecutivo con la inflación por encima del objetivo (3% +/- 1%), lo que suma al deterioro de la credibilidad del Banco de México.
Este año será de particular importancia dejar de desperdiciar oportunidades como el mundial de fútbol, que era el pretexto perfecto para retomar una verdadera agenda de cooperación regional. México tendrá que volver a asumir su papel como socio principal de Estados Unidos y dejar de limitarse a ser un mero receptor de la política de Washington. De lo contrario, la revisión del T-MEC será una etapa más en el juego de suma cero.
Presenciamos el agotamiento del paradigma liberal tanto en México como en el mundo. No solo en lo económico, el iliberalismo se hace presente también en lo político, social y cultural. Esto hace patente la necesidad de cambio. Como hace 40 años, México debe responder al contexto e iniciar una serie de reformas estructurales que permitan, entre otras cosas, retomar la senda del crecimiento económico. El actual modelo de subsistencia también se agotará eventualmente. Sin una verdadera transformación económica, nos estaremos condenando a seguir viviendo del pasado en un tiempo en el que el futuro es cada vez más presente.
Felicitaciones al ITAM por mantener, un año más, este espacio de discusión, reflexión y pensamiento crítico; a las y los panelistas; y, especialmente, a la Asociación y Oficina de ExITAM. Que esta serie de perspectivas nos sirvan como punto de partida para tomar mejores decisiones y emprender en 2026 el cambio que México necesita.
@JosePabloVinasM

