Y sigue la mata dando

José Newman Valenzuela

Confieso que de primera impresión me sorprendí pero luego, escuchándolo me hizo sentido, señor Presidente. Salir a estudiar un  posgrado al extranjero malea y luego acaba uno haciéndole entre daño y mucho daño a nuestro país cuando regresa.
 
Y yo que pensaba que era para bien, que por eso el propio gobierno a través de Conacyt otorgaba becas para promoverlo. ¡Qué equivocado he vivido !
 
Es por ello que quisiera entenderlo más para precisar qué de todo es lo que maligniza de estudiar en otro país y por ello le pregunto:
 
¿Será que el sólo salir y residir durante un tiempo en extranjería nos enajena e insensibiliza para con lo nuestro al punto de poder llegar a causarle daño sin darnos cuenta? 
 
¿Fue que, previendo ese riesgo, usted prefiere no viajar al extranjero y en el remoto caso de tener que hacerlo, abreviar al máximo su estancia como recientemente que fue a Washington?
 
¿Se dio cuenta de ello desde muy joven cuando estudió en la UNAM y pronto percibió, acaso en algunos maestros postgraduados fuera, ese mal aire contraído allá y por ello, patriota comprometido, decidió nunca hacerlo y a cambio se esmeró en cursar aquí sus postgrados integrados a la licenciatura para no contaminarse de traición a la Patria?
 
¿Será acaso que no es tanto la distancia sino el sumergirse en una lengua ajena lo que cambia las categorías de la percepción y el juicio y uno, al paso de traicionar sus orígenes de pensamiento y de palabra, acaba mirándonos con ojos de colonizador, de aventurero, de usurpador incluso ?
 
¿Podrá ser que la materia misma de los estudios que allá se prosigan nos lleva a un conocimiento interesado, utilitario, zafio, insensible y egoísta respecto de nuestros orígenes, diametralmente opuesto a la generosidad y compromiso con lo nativo tan propio de nuestra ciencia ancestral ?
 
A este respecto tengo en mente su aguda crítica y su total rechazo a las doctrinas económicas florecidas en la Inglaterra mercantilista, en la decadente Viena, en el capitalismo a ultranza norteamericano, ya no digamos en el pernicioso neoliberalismo mundializado,  y pienso que otras áreas del conocimiento ultramontano pueden bien estar igualmente infectadas y es ese contagio adquirido fuera el que mas tarde se traduce en traición  a la patria.
 
De ser así, cuán necesario y apremiante es el desarrollo de una Ciencia Nacional, como la Economía Moral que usted está ideando ya a partir de esta nuestra realidad y de ahí avanzar en paralelo en todas las ramas del saber científico, filosófico y técnico.
 
¿O será también que el contacto cotidiano con nacionales de otros países nos va influyendo para olvidar valores hasta acabar cambiando el oro de los nuestros por los cristalitos y las baratijas de otras latitudes? 
 
¡Qué peligroso el ausentarnos, el vivir en otras tierras, el hablar otras lenguas, el estudiar en libros extranjeros, el dejarnos influir por la veleidad de lo ajeno en desatención de lo propio!
 
¡Qué sagaz descubrimiento el suyo, qué afortunado que nos lo comparta para rectificar el camino, si no a tiempo, pues ya mucho daño esas experiencias nos han hecho, sí pronto para evitar males mayores!
 
Supongo que usted ya lo tiene contemplado para ponerlo en práctica a la brevedad;  se verá en la necesidad de recomponer su gabinete pues se le han colado casi docena y media de postgraduados en el extranjero, cancelará las becas de posgrado fuera del país que otorga el Conacyt así como los programas de colaboración e intercambio científico y técnico con instituciones extranjeras, no vaya a ser.
 
Habría que pensar incluso, nadie mejor que usted para valorar los riesgos, en desalentar el turismo al extranjero sobre todo infantil y juvenil y la presentación de artistas nacionales en el exterior pues, aunque la exposición es menor, los riesgos están presentes y las consecuencias continuarían siendo muy lamentables.
 
En fin Presidente que usted no para de estar atendiendo mil pendientes con ese denuedo y tino tan suyos y, en paralelo, darse tiempo de hacer profundas reflexiones para compartírnoslas día tras día marcándonos el rumbo de la verdadera transformación.

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