Esta vez me referiré al brote de sarampión que afecta a nuestro país desde febrero de 2025. Inicio con la invitación para que la población acuda a vacunarse. Esto es especialmente importante para nuestras niñas y niños menores de diez años y para el grupo de 10 a 49 años. Hasta el 6 de marzo se han acumulado, según la información oficial, 12,556 casos. De ellos, 6,104 corresponden a los primeros 65 días del año en curso, lo que equivale al 95 por ciento de los presentados en todo 2025. Esta semana, esa cifra se habrá superado.
No hay diferencia importante en la distribución de casos según género, pero sí en la distribución por grupos de edad. Entre los menores de diez años se concentra el 34 por ciento de los registros. Siguen en orden el grupo de 20 a 29 años con el 21 por ciento, después el de 10 a 19 y el de 30 a 39 con 18 por ciento cada uno. La población de 50 años y más solo concentra 2.7 por ciento.
El 91 por ciento de los enfermos no tuvieron antecedente de vacunación. La Organización Mundial de la Salud ha indicado que el retroceso en la lucha contra el sarampión se debe a “niveles de vacunación insuficientes, a sistemas de vigilancia sanitaria que no funcionan y, en especial, a la disminución del compromiso financiero y político”. Al gobierno del López Obrador le cae como anillo al dedo ese señalamiento.
Todas las entidades federativas han registrado casos a lo largo del brote, pero veinte tienen menos de cien casos cada una, Guanajuato la que menos con solo once. Las que concentran el mayor número son Chihuahua, Jalisco, Chiapas y la Ciudad de México con el 80 por ciento del total. Sin embargo, también hay que señalar que en Chihuahua el brote se controló desde hace varios meses.
Los datos muestran que junto a esa entidad, Coahuila, Zacatecas, Campeche y Tamaulipas también han conseguido controlarlo. Aun cuando es temprano para asegurarlo, parecería que Jalisco, la entidad con el mayor número de casos en 2026, acompañado de la Ciudad de México y de Sinaloa, podrían estar en esa dirección. Hay que poner atención a Chiapas, Durango, Puebla, el Estado de México, Colima, Tlaxcala, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Nuevo León que, aun con pocos casos, tienen un aumento importante respecto de 2025.
Desafortunadamente se han registrado 34 defunciones. Chihuahua, con 21, presenta el mayor número, le siguen Jalisco con cuatro y Durango con dos. En Sonora, Michoacán, Tlaxcala, la Ciudad de México, Chiapas, Guerrero y Sinaloa se ha informado un fallecimiento. El grupo de edad más afectado ha sido el de los menores de 10 años con casi dos tercios de las defunciones. En 97 por ciento de los casos no existió antecedente alguno de vacunación. Llama la atención la letalidad de 0.27 por ciento que compara con el 9.1 por ciento del brote de 1989 y 1990.
En la región de las Américas, nuestro país ha tenido el peor desempeño. En 2025 registró el 43 por ciento de los casos, le siguió Canadá con 37 por ciento y Estados Unidos con 15. Entre los tres 95 por ciento del total. En las primeras semanas de 2026 los datos muestran que mientras Canadá logró controlar su brote, en México la situación ha empeorado y concentra el 72 por ciento de los casos de la región. En salud la lección es clara: los actos negligentes generan enfermedad y muerte. Hoy se cosecha lo que sembró el gobierno anterior.
Exrector de la UNAM. @JoseNarroR

