Durante décadas, nos vendieron la idea de que una democracia sólida era sinónimo de una democracia cara. Nos acostumbraron a ver el despilfarro de recursos públicos en la política como un "mal necesario". Hoy, desde la Cámara de Diputados y de la mano de la visión transformadora de nuestra presidenta, la Dra. Claudia Sheinbaum, estamos rompiendo ese mito.
La iniciativa de Reforma Electoral 2026 no es un ataque a las instituciones; es una oxigenación urgente a un sistema que se había vuelto pesado, distante y, sobre todo, profundamente injusto con el bolsillo de las y los mexicanos.
Menos dinero a la política, más para el pueblo
La instrucción de la Presidenta ha sido clara: austeridad republicana sin dar un paso atrás en la libertad. Proponer una reducción del 25% en el gasto electoral no es una cifra al azar; es un ajuste ético. El financiamiento a partidos, al INE y a los tribunales debe ser eficiente. En un país con tantas necesidades sociales, no podemos permitir que la burocracia electoral viva en la opulencia mientras el pueblo trabaja por el bienestar común.
Se acabaron los "privilegiados de lista"
Uno de los puntos que más me enorgullece defender en la tribuna es la eliminación de las listas plurinominales. Como diputado que recorre las calles, lo digo fuerte: quien quiera representar al pueblo, que sude la camiseta y gane su confianza en las urnas. La propuesta de que los 500 integrantes del Congreso sean elegidos por voto directo acaba con las cuotas de poder y los "asientos seguros" para las cúpulas partidistas. Queremos un Congreso de territorio, donde cada legislador le deba su lugar a la gente y no a un favor de oficina.
Modernidad y honestidad: El reto de la IA
La Dra. Sheinbaum, con su perfil científico y vanguardista, entiende que el futuro nos alcanzó. Por eso, la reforma no ignora la tecnología, la regula. Vamos a poner freno al uso de bots y al uso engañoso de la Inteligencia Artificial en las campañas. La propaganda debe ser un contraste de ideas reales, no una guerra de algoritmos financiados desde la oscuridad. Con la fiscalización en tiempo real, cada peso que se mueva en campaña estará bajo la lupa del pueblo.
Hacia una democracia participativa
Finalmente, esta reforma no se queda en las urnas cada tres o seis años. Fortalecer la revocación de mandato y las consultas populares es devolverle el poder al ciudadano. El pueblo pone y el pueblo quita. Acompaño con convicción esta iniciativa de la Presidenta porque sé que México está listo para una democracia más madura, más barata y mucho más humana. No estamos legislando para la próxima elección, estamos legislando para las próximas generaciones. Es momento de que el poder público se parezca más a su gente y menos a su burocracia.
Diputado Federal

