México vive un momento decisivo. La economía se mantiene estable, pero el crecimiento no alcanza para generar las oportunidades que permitan que nadie se quede atrás. Las presiones externas generan incertidumbre y los retos internos demandan atención urgente. El sector privado tiene que responder con liderazgo, unidad y propósito.
Ante este contexto tan retador, he recibido el apoyo de mis colegas del sector privado para ser Candidato Único a la presidencia del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) para el periodo 2026-2029.
Asumo esta tarea con una convicción clara: el CCE no es oficialismo ni oposición, es institución. Nuestro papel es estratégico y articulador. Somos la voz de quienes invierten, producen y trabajan por México. Por eso, busco que en esta etapa el Consejo se distinga por dar resultados que nos permitan avanzar como país.
Identifico tres grandes retos que definirán el rumbo de los próximos años.
Primero, reactivar la inversión para potenciar el crecimiento y promover el empleo. México tiene talento, energía y cercanía con los mercados más dinámicos del mundo. Necesitamos seguridad, confianza, reglas claras y colaboración público-privada para transformar ese potencial en más empleos formales y bienestar. Tanto el gobierno como las empresas queremos una etapa de crecimiento vigoroso y prosperidad compartida; por ello propongo dejar atrás dudas y obstáculos, y avanzar colectivamente.
Segundo, llegar con un frente unido a la renegociación del T-MEC. México necesita acudir a esa negociación con un gobierno y un sector empresarial fuertes. Desde el CCE haremos nuestra parte: trabajar para lograr la coordinación de la iniciativa privada mexicana. No se trata solo de “salvar” el tratado, sino de renegociarlo en las mejores condiciones para México. El Consejo debe contribuir a que los cambios al acuerdo favorezcan el interés nacional. Haremos nuestro mayor esfuerzo para que esta renegociación convierta en realidad el nearshoring y beneficie a toda nuestra nación.
Tercero, unir a todo el sector empresarial. El CCE debe ser la casa común de los empresarios de México: grandes corporativos, así como medianas, pequeñas y microempresas; mujeres y hombres que todos los días hacen que este país funcione, produzca y crezca. Por eso, mi misión al presidir el CCE será ampliar las oportunidades para las mujeres y los jóvenes emprendedores, y lograr resultados para todas las empresas.
La filosofía que marcará mi gestión al frente del CCE se resume en tres palabras: dialogar para avanzar. Pasar del discurso a la agenda y de la agenda al resultado, siempre rindiendo cuentas. Escuchar a todos los empresarios, de todos los sectores y de todo el territorio. Dialogar con independencia, apertura y responsabilidad con los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, así como con los gobiernos estatales y municipales. Me enfocaré en potenciar las coincidencias con el Gobierno Federal: crecimiento y prosperidad compartida.
Asumo el reto de representar a un CCE que promueve los valores de la libre empresa, que apuesta por el crecimiento, el desarrollo inclusivo y que avanza unido, con voz propia y con resultados para México.
Es tiempo de dialogar para avanzar.
Candidato único a la presidencia del CCE

