T-MEC: nuevo ciclo en América del Norte

José Ignacio Martínez Cortés

Después de 26 años de vigencia, este 30 de junio termina la era del TLCAN y el 1 de julio inicia el nuevo ciclo en América del Norte impulsado por el T-MEC que estará vigente hasta 2036 con una revisión dentro de seis años (artículo 34.7). En estas dos décadas y media, el TLCAN impulsó el PIB de México en torno a sus exportaciones e importaciones y Estados Unidos se consolidó como el principal socio comercial de nuestro país, al igual que una serie de actividades manufactureras impulsaron y fortalecieron el comercio intrafirma. Es decir, el TLCAN se convirtió en un instrumento en el crecimiento de México, principalmente en la parte norte, donde se encuentran las entidades exportadoras.

El T-MEC inicia en un marco donde la economía mundial, resultado del coronavirus, tendrá una caída de 4.9 y las naciones de América del Norte no está exentas. Para 2020, el PIB de Estados Unidos será del orden de -8%, Canadá de -8.4% y México de -10.5%, por lo que el nuevo tratado reimpulsará la economía intrafirma, principalmente la manufacturera-automotriz, de igual forma, fortalecerá la producción y motivará más la inversión y el empleo.

Es importante precisar que México enfrenta un proceso de desindustrialización provocado por el desplome anual de la inversión fija bruta, que a marzo los gastos en maquinaria y equipo total descendieron 18%. En tanto, para abril en su comparación anual, la producción Industrial retrocedió 29.6% y las industrias manufactureras 35.5%.
Esta desindustrialización, aunado a la contingencia sanitaria por Covid-19, provocó que la actividad económica registrara en abril una reducción real de 19.7%, siendo la actividad secundaria la más afectada, ya que retrocedió 29.6% y las terciarias lo hicieron en -16.1%, las primarias aumentaron 2.4% con relación a igual mes de 2019, pero con relación al mes anterior cayeron 6.4%. En consecuencia, el número de trabajadores del sector manufacturero para abril descendió 4% con relación al mismo mes del año pasado.

Las exportaciones de productos manufacturados en mayo mostraron una reducción de 58.7% a tasa anual. Los retrocesos anuales más importantes se observaron en las exportaciones de productos automotrices 90.1%, de equipos y aparatos eléctricos y electrónicos -51.7%, de productos plásticos y de caucho -50.8%, de equipo profesional y científico -45.8% y de maquinaria y equipo especial para industrias diversas -42.4%. A su vez, la disminución anual en las exportaciones de productos automotrices fue resultado de reducciones de 90.7% en las ventas canalizadas a Estados Unidos y de -86.7% en las dirigidas a otros mercados.

Para mayo, las exportaciones totales mostraron una reducción anual de 56.7%, la cual fue resultado de contracciones de 56.3% en las exportaciones no petroleras y de 63.8% en las petroleras. Al interior de las exportaciones no petroleras, las dirigidas a Estados Unidos cayeron a una tasa anual de 57.2% y las canalizadas al resto del mundo lo hicieron en 51.8%.

Por ello, el TMEC debe ser un instrumento que coadyuve al desarrollo sostenible del país, ya que desde hace 55 años, 77% de la riqueza nacional se genera en cinco entidades del norte (Baja California, Nuevo León, Chihuahua, Sonora, Tamaulipas) que concentran 83% de IED; 47% de las exportaciones; 59% de inversión en infraestructura. Además, cinco entidades del centro-occidente están vinculadas a la producción manufacturera de exportación del norte: Jalisco, Querétaro, Guanajuato, Puebla y Aguascalientes. En el sur-sureste del país están las entidades antípoda, ya que en Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz, la infraestructura no se refleja en el bienestar regional, el empleo no es de la misma calidad del norte y ello se refleja en ingreso, por ejemplo, el trabajador de Tapachula percibe un ingreso 20 veces menor que el trabajador de Ciudad Juárez, realizando una actividad similar.

Cabe destacar que tecnológicamente el territorio está desquebrajado, ya que el Valor Agregado de Exportación de la Manufactura Global (VAEMG), que cuantifica la participación de la manufactura mexicana en el contexto internacional de las “cadenas globales de valor”, no se desarrolla en los municipios con mayor pobreza. La VAEMG se concentra en 10 entidades del Bajío-Norte que generan la mayor inversión tecnológica del país.

En los últimos 50 años, México ha tenido dos modelos de crecimiento, uno en el que prevaleció la figura de Estado Interventor (ISI) a otro en el que predomina el Estado Regulador (IOE). El primer modelo impulsó el mercado interno con el abuso del gasto público; en el segundo se privilegia al sector externo a costa del mercado interno y la desigualdad. LACEN propone el modelo de Industrialización Orientada al Desarrollo Sostenible (IODES).

En este sentido, México requiere una revolución estructural  bajo las siguientes estrategias de competitividad sistémica: i) fortalecer el Estado de derecho (nivel meta) para contrarrestar la corrupción, reducir la inseguridad, fomentar la transparencia y robustecer la competencia económica, con ello el PIB por sí mismo estaría creciendo 2.5%; ii) el nivel macro vía estabilidad económica (política tributaria, fiscal, monetaria y fiscal), aportaría, como lo ha hecho anualmente, un crecimiento de 2%; iii) estas estratagemas incentivarían un punto porcentual generado por el nivel micro a raíz de las reformas estructurales, y iv) bajo la coherencia de políticas públicas podría detonarse un desarrollo territorial sostenible, equitativo e inclusivo.

México, a través del Estado Promotor y la política de competitividad sistémica para la productividad estructural, estaría generando un desarrollo territorial para que la creación de empleo se genere a través de la tecnología social, esto es, con herramientas tecnológicas aplicadas al desarrollo rural y el campo, el país puede impulsar creación de riqueza y bienestar en zonas marginadas.

México no debe cometer el mismo error con el TLCAN que durante este cuarto de siglo fue un mecanismo de crecimiento. El T-MEC debe ser un instrumento para el bienestar social y el progreso humano. Por lo que se requiere de un nuevo modelo de industrialización orientado al desarrollo sostenible, que sea la plataforma para un nuevo proyecto de nación de largo plazo.

Se debe considerar que al caer en mayo las exportaciones 56.7%, el PIB tiene una caída de 21.68%, por lo que en los dos próximos años el desarrollo deberá estar en las entidades no manufactureras de exportación del sur-sureste del país.
 

*Coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (UNAM), y profesor del Centro de Relaciones Internacionales (UNAM)
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