La tragedia que están viviendo nuestros hermanos del sureste mexicano, muy señaladamente en el estado de Tabasco, con inundaciones que no se habían visto en muchos años, a las que se les pretende encontrar explicación en cuestiones geográficas, nos deberían de obligar a reflexionar sobre lo que hemos hecho mal como país y corregir los errores cometidos para tratar de evitar, o por lo menos minimizar, los efectos del cambio climático que considero es lo que está provocando en buena medida que situaciones como la actual —independientemente de lo que pudiera haber de responsabilidad o de incapacidad en las autoridades del ramo—, revistan cada vez mayor gravedad.

La nuestra no es una tragedia aislada. En los últimos tiempos hemos sido testigos de un gran número de desastres naturales que han dejado enormes daños materiales y han llenado de luto y dolor a muchas familias. Muchos de esos fenómenos encuentran su explicación en el cambio climático provocado por el hombre. Hoy mismo, ya en plena segunda quincena de noviembre, el huracán lota de categoría 4, golpea con fuerza a los países de Centroamérica y sus efectos podrían llegar hasta nuestro país.

Por eso es muy triste constatar el poco interés que sobre este tema ha mostrado la actual administración. Desde el ejercicio fiscal de 2019 y también los subsecuentes, todas las dependencias del sector público que tienen que ver con el cuidado del medio ambiente, incluida la Semarnat, han sufrido recortes muy importantes en sus presupuestos. Por si esto fuera poco, las decisiones que ha tomado el Gobierno en materia de energía, al priorizar el uso de combustibles fósiles en lugar de favorecer el desarrollo y el uso de energías renovables, están causando un daño irreversible a nuestro medio ambiente. Pareciera que para nuestras autoridades cuidar el medio ambiente es un lujo y no una necesidad. No han entendido que, en materia de cambio climático, si no se actúa ahora, a la larga los costos económicos serán mucho mayores.

México debe poner mayor atención en cuidar su capital natural, que no es otra cosa que el conjunto de ecosistemas que genera bienes y servicios ambientales indispensables no sólo para el sostenimiento de la vida, sino también para el progreso económico y el bienestar social. Somos uno de los países con mayor capital natural del mundo: aunque nuestro territorio representa 1% de la superficie del planeta, alberga 10% de la biodiversidad de la Tierra. De ahí que tengamos no sólo el privilegio, sino la responsabilidad de cuidar y acrecentar nuestro capital natural.

Es indispensable generar en las autoridades y en la sociedad un mayor sentido de urgencia ante estos temas que tienen que ver con el cambio climático, porque sus repercusiones ya las estamos viendo en México y en todo el mundo, y de su solución depende realmente el bienestar de la humanidad entera. Si queremos crecer más rápido, si queremos reducir la pobreza y la desigualdad, si queremos construir una sociedad más próspera, tenemos la obligación de cuidar nuestros recursos naturales y tomar las medidas pertinentes para enfrentar el cambio climático. Esta es una realidad clara y presente que no admite titubeos ni dilaciones.

Abogado.
@jglezmorfin

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