El pasado 2 de febrero el gobierno chileno aún presidido por Gabriel Boric, anunció nuevamente la candidatura de Michelle Bachelet para asumir la Secretaría General de la ONU. En esta ocasión se realizó desde el emblemático Palacio de la Moneda y estuvo cobijado por los gobiernos de México y Chile. Este anuncio toca varios prismas de la política interna chilena y latinoamericana, en el escenario del actual contexto político. Como todos sabemos, José Antonio Kast asumirá la jefatura del estado chileno el próximo 11 de marzo y hasta el momento evita pronunciarse en torno a si su gobierno apoyará o no la candidatura de la ex presidenta chilena.
La expectativa sobre la posición que adopte el próximo gobierno chileno que presidirá Kast, en torno a la candidatura de Bachelet, aún esta por verse y sería muy difícil aventurarse a predecir alguna decisión. Sin embargo, lo que sí está muy claro es que esta candidatura perfila la posición de México y Brasil como bloques progresistas en la región, siendo, en efecto, los países “más poblados de América Latina”, según las palabras del propio presidente Boric.
No deja de ser llamativa la estrategia del saliente gobierno de Boric, al ejercer una reconfirmación de la candidatura de Bachelet. Pues recordemos que en septiembre pasado en el marco de la 80 Asamblea de la ONU, el presidente chileno anunció la candidatura de la ex presidenta chilena. El hecho en si mismo se convirtió en noticia internacional. En el protocolo del anuncio estuvieron presentes los representantes diplomáticos, Laura Beatriz Moreno y Paulo Soares Pacheco, Embajadora y Embajador de México y Brasil en Chile, respectivamente. Ello se complementó con la sincronía ideológica que en este momento el gobierno chileno mantiene con las dos economías más grandes de Latinoamérica. Tanto la presidenta Sheinbaum como el presidente Lula, tuvieron palabras de elogio a la figura de Bachelet, como un referente en la lucha por los Derechos Humanos.
Bachelet, fue víctima de la dictadura de Augusto Pinochet, pues recordemos que su padre el general Alberto Bachelet fue torturado y ella misma con su madre vivieron el exilio en la República Democrática Alemana (RDA). Su historia de vida y lucha política garantizan una candidatura de perfil único. Fue directora de ONU Mujeres y recientemente ocupó el área de Derechos Humanos de la ONU. Fue la primer mujer que se hizo cargo del Ministerio de Defensa en el gobierno de Ricardo Lagos y primera Jefa de Estado en la nación austral pues ejerció el cargo en dos períodos (2006-2010); y (2014-2018). Si se confirma el apoyo del gobierno de Kast, sin duda, su candidatura tendría una fuerza irrepetible, pero esa es una decisión que aún no se conoce.
Lo cierto es que ahora se dará una enorme labor de campaña, que será fundamental para que la ex presidenta Bachelet se convierta también en la primer mujer en asumir la Secretaría General de la ONU. Para esta elección también han sido respaldados el argentino Rafael Grossi, y la costarricense y ex vicepresidenta de ese país Rebeca Grynspan.
Por lo pronto nos resta recordar que apenas en octubre de 2025, la Universidad Nacional Autónoma de México distinguió a la Dra. Bachelet, con el “Honoris Causa”. Sin duda una muy buena señal que se complementa con la próxima apertura de la primer oficina regional de la UNAM, el Centro de Estudios Mexicanos/América Latina, que tendrá su sede en un excelente edificio de la Universidad de Chile, la principal universidad pública de ese país.
CIALC UNAM

