Súperman, el hijo rojo

José Felipe Coria

Los estudios Marvel-DC tienen por costumbre crear "universos alternativos". Para ampliar las posibilidades de sus producciones. O para reciclarlas a la menor provocación.

Las ideas más interesantes de los universos alternativos están en la animación. Marvel lo demostró en Spider-man, un nuevo universo (2018).

Al perder, en la circunstancia actual, la ventana de exhibición de los cines, la empresa DC estrenó en línea la adaptación de la interesantísima novela gráfica publicada en 2003, Súperman, el hijo rojo, escrita por Mark Millar.

Se trata de Súperman: hijo rojo (2020), filme del veterano Sam Liu, ya en su crédito 32 en el género animado, que sigue la propuesta de sus buenas cintas previas, Batman: la broma mortal (2016) y La muerte de Súperman (2018).

Súperman: hijo rojo re-imagina la conocida historia: qué habría sido del súper hombre si en vez de caer en los Estados Unidos hubiera llegado a una estepa rusa.

El argumento de J. M. DeMatteis es fiel a lo que Millar presenta: la vida del héroe al servicio del Partido Comunista de la Unión Soviética, y cómo Stalin lo convierte en parte de la maquinaria de propaganda para imponer globalmente su ideología. En mundo donde la geo política es diferente, Lex Luthor es el necesario anti-héroe.

Bajo la protección del Soviet, Súperman se vuelve demagogo, medio narcisista, que cree que su finalidad es lograr que los humanos sean felices con él como nuevo dirigente del partido. Pero siempre algo sale mal.

Súperman: hijo rojo tiene escenas sin pierde. La entrevista con Luisa Lane, el enfrentamiento con Stalin; el intento de seducción de Diana, la mujer maravilla (¡la respuesta que ésta la da vale toda la película!), y el cambio de paradigma moral y político con la aparición de Batman en plan de anarco-terrorista exigiendo su derecho a la infelicidad y la libertad absoluta.

Este filme tiene diversos elementos no pensados para niños. El tema es adulto y su diseño gráfico es estudiadamente anacrónico, mezcla de animé clásico y de vieja serie televisiva, para jugar con la esencia del argumento que consiste en sembrar diversas sorpresas en la vida alternativa de un arrogante Súperman al que le cuesta ser líder. El estilo de animación de Liu es perfecto para ello y tal vez se disfruta más en la intimidad del hogar que en sala de cine.    

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