Obra maestra de espionaje

José Felipe Coria

Christopher Nolan replantea un género híbrido, ciencia ficción-policial, con excepcional verismo

Es la apuesta más arriesgada de Warner Bros., previa a su centenario de existencia, en la post pandemia, con salas funcionando a mínima capacidad: el estreno de Tenet (2020), onceavo filme, con costo superior a los 200 millones de dólares, del rompemoldes Christopher Nolan.

Desde El origen (2010), Nolan explora la compleja idea de dilatar el tiempo.

Al presentarla como mega show visual en su cerebral Interestelar (2014), y perfeccionándola en Dunkerque (2017), la volvió parte de la cultura popular.

La película es la más ambiciosa película de espionaje en lo que va del siglo XXI. Un agente que se llama Protagonista (John David Washington), recibe una verdadera misión imposible: salvar al mundo del brutal Andrei (Kenneth Branagh).

Para impedirlo tiene a su favor tres cosas: la esposa de Andrei, Kat (Elizabeth Debicki), su colega Neil (Robert Pattinson) y Tenet, organización para la que Victor (Martin Donovan) lo recluta. Hasta aquí parece convencional historia de espías.

No lo es porque el Protagonista recibe un tutorial de física teórica sobre la "inversión del tiempo". Y no se necesita un doctorado para entenderlo, ya que Nolan hace una cinta de ritmo trepidante, editada a la perfección por Jennifer Lame, que no deja que un segundo de acción se desperdicie; que mantiene al espectador en suspenso constante.

Las imágenes de Hoyte Van Hoytema, inspiradísimo en el uso de determinados colores, claves para la trama, logran una pintura en movimiento, que suma, una tras otra, escenas de espectáculo puro.

Nolan replantea un género híbrido, ciencia ficción-policial, con excepcional verismo cumpliendo su premisa principal: “no trates de entenderlo, sólo siéntelo”. Para eso usa efectos físicos. Hechos, se diría, a la antigüita: la conocida cámara en reversa, de calidad visual hiperrealista, que se siente.

La historia es un filme de imaginación absoluta; una historia que se pone a la vanguardia en los tiempos actuales. Triunfa ampliamente al aplicar la teoría de la inversión del flujo temporal en términos de gran cine. Por eso es una obra maestra.

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