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Los conflictos actuales del sistema político (IV)

José Antonio Lozano Díez

En la relación entre tecnoestructura y mundo vital puede estar la clave para entender el origen del malestar social actual.

En participaciones anteriores intentábamos aproximarnos al complejo fenómeno de los conflictos actuales del sistema político que parecen no tener solución que nos aquejan y ponen en riesgo nuestro futuro. Anteriormente tratamos el conflicto globalización-nacionalismos emergentes y el conflicto Estado-mercado, hoy trataremos el conflicto tecnoestructura-mundo vital.

Un fenómeno que está dando en las sociedades de nuestros días es el de un profundo malestar que ha está teniendo diversas expresiones a través de manifestaciones públicas que corren como ráfagas incontenibles (caso George Floyd), el caso chileno o los chalecos amarillos de Francia son ejemplos de ello.

El motivo profundo de estos fenómenos no es únicamente de carácter político o económico. Existen causas más profundas vinculadas con el denominado mundo vital, el mundo de la cultura, los valores, las ilusiones, el modo de ver el mundo de una determinada sociedad.

El malestar más profundo tiene como causa la lejanía que percibe este mundo vital de las decisiones, del rumbo de la sociedad a la que pertenece. Digamos que se siente ajeno a lo que a su alrededor determina su futuro y su presente.

Pero ¿qué es a lo que se siente ajeno?, ¿dónde se están tomando esas decisiones que aparentemente están tan alejadas del sentir que el ciudadano de a pie?

Siguiendo las ideas de los autores que se han aproximado a este problema podríamos decir que la sociedad occidental dominada por la relación Estado - mercado ha construido los modelos de vida ciudadana de espaldas a aspectos más profundos de la personalidad.

Estos aspectos más profundos de la personalidad recorren la aproximación a la cultura, a la expresión personal y artística, a las necesidades de carácter más espiritual. De manera que los modelos que los olvidan producen desencanto en el ciudadano de a pie.

Estos mismos autores señalan que el modelo político moderno al paso de los años ha ido evolucionando en lo que se denomina tecnoestructura. La tecnoestructura es el espacio en donde se han colocado los tomadores de decisión y está conformada por distintas clases de actores.

Como actores principales de la tecnoestructura se identifican tres: i) el gobierno, ii) las empresas del denominado planning system y iii) los tenedores de información. Cada uno de ellos juega un rol distinto y complementario en su funcionamiento.

El gobierno es el actor que de forma más natural ocupa un espacio propio y fundamental en la tecnoestructura, su papel es fundamentalmente directivo y político.

Las empresas del planning system son aquellas que por contraposición a las empresas del denominado market system tienen tal tamaño económico que sus acciones tienen efectos políticos.

Por último, la sociedad contemporánea se ha vuelto la sociedad de la redes digitales, el rol de los tenedores de información es de tal trascendencia que se ha colocado también como parte integrante de la tecnoestructura.

Cada integrante de la tecnoestructura posee un factor simbólico distinto: el gobierno el poder, las empresas del planing system el dinero y los tenedores de información la información.

Los tres elementos: poder, dinero e información son intercambiables entre sí: se puede intercambiar poder por dinero, dinero por información o información por dinero. Los tres elementos dialogan entre sí, de manera que forman un verdadero sistema.

En la relación entre tecnoestructura y mundo vital puede estar la clave para entender el origen del malestar social actual.

Rector de la Universidad Panamericana-IPADE
 

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