Todo indica que la consulta refrendatoria va. Ha generado ya muchos problemas de interpretación e instrumentación. Lo primero que se dijo es que este tipo de figuras aplican al periodo siguiente al que se instauran. Así, la reelección de legisladores y alcaldes aplicó a quienes vinieron tras quienes la instrumentaron. El problema con la prolongación de mandato para Bonilla, exgobernador de Baja California, fue que no podría aplicarse a él, como lo pretendió, pues implicaba cambiar las reglas después del juego. Otro tanto ocurrió con la “Ley Zaldívar”, pero también con la revocación; instaurada en este gobierno, en principio era aplicable a su sucesor. AMLO fue electo por seis años y no se vale cambiar las reglas después de terminado el juego, ni para aumentar el mandato (Bonilla) ni para disminuirlo. Pero eso no importa pues justo esa consulta es para promover la figura de AMLO, no de quien llegue en 2024. Y desde luego, cambió su significado original de revocación al de refrendo. Hay una controversia pendiente en la Corte porque la ley contradice a la Constitución en ese punto. Así que en su concepción y aplicación, hay muchos problemas de validez jurídica en esta consulta. Pero han dicho Morena y AMLO varias veces: se vale violentar la ley en aras de una causa superior (la de ellos).

La consulta ha sido también un ariete de AMLO para golpear al INE en su permanente intento de subordinarlo, pues su autonomía (como todas), le estorba sobremanera. El INE tiene la responsabilidad de organizar la consulta en los mismos términos que una elección presidencial, pero no le dieron los recursos suficientes. El INE asegura que no le alcanza, pues su enorme presupuesto está mayoritariamente etiquetado (es cierto); Morena dice que sí le alcanza. Haría falta una auditoría hecha por una comisión independiente que nos diga si tiene o no los suficientes recursos. Como sea, el TEPJF dijo que el INE organice la consulta con lo que tenga.

Ante la probable consulta, ¿qué hará la oposición? La parte más radical (Frenaaa) calcula que sí es posible juntar los votos para revocar a AMLO. Extraño cálculo (cuando las encuestas marcan 70% a favor de AMLO). La gran mayoría de la oposición en cambio, no desea participar (en algunos sondeos éstos llegan al 90%). Eso porque 1: calcula —creo que correctamente— que no dan los números para la revocación. 2: Pero si lo lograran, meterían al país en una situación riesgosa en lo que el Congreso se pone de acuerdo para nombrar al sustituto (pues seguro habría varios candidatos de las tribus rivales). 3: Y suponiendo que dicho obstáculo fuese satisfactoriamente superado, sería nombrado como sustituto otro morenista, ¿quién? A saber. Vaya cosecha para la oposición; perder, perder.

De modo tal que a la oposición y disidencia le conviene no asistir a este nuevo teatro propagandístico; avalaría el despilfarro que de todas formas implicará, habiendo en plena pandemia cosas más urgentes que atender; difícilmente podría lograr la revocación, con las consecuencias ya vistas; y en cambio elevará con su participación la popularidad y fuerza de AMLO, para lo cual se hizo este instrumento de “democracia participativa, ejercicio que Morena tiene en pobre concepto. Mejor dejar a Morena dándole elogios y aplausos a su líder, ellos solos en un ejercicio autorreferencial.

Analista.
@JACrespo1

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