2021: balance político

José Antonio Crespo
Nación 03/01/2022 02:57 Actualizada 03:00
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En este año que recién termina hubo mucho movimiento, con algunos elementos favorables a Lopez Obrador, pero muchos otros desfavorables en salud, economía, empleo, inversión, violencia, que arrojan saldos negativos, si bien son presentados por el gobierno como éxitos destacados, sabiendo que hay millones de personas que creen en el discurso ciegamente, al margen de datos o indicadores (y lo consideran) el mejor presidente del mundo. Pero dejemos a los expertos en esos temas que aborden los detalles y las cifras específicas, y entremos aquí en nuestro terreno.

A) El principal evento político fueron evidentemente las elecciones estatales y legislativa federal. Los triunfos y éxitos se repartieron. Desde luego Morena ganó la gran mayoría de las gubernaturas. Se sospecha que muchos de los gobernadores priistas, habiendo aventado la toalla prematuramente, pactaron una transición de terciopelo con López Obrador, quizá a cambio de impunidad o de algún cargo por ahí. Pero también hay elementos de sobra para inferir que los cárteles del norte contribuyeron, a veces de manera directa y con violencia, al triunfo de Morena, quien parece ser su aliado político en este sexenio (indicios hay de sobra). En San Luis, no sólo fue ayuda, sino que uno de los miembros fue nombrado directamente gobernador. Como sea, es un triunfo para Morena, pues amplía enormemente su presencia estatal, lo que sin duda será de gran ayuda para 2024. Partimos varios de que en muchos estados ocurre lo que a nivel nacional en 2018 (y en varios estados); cansados del PRI y el PAN, quieren probar la nueva opción, nuevas siglas con un liderazgo peculiar, bajo la esperanza de que ese partido de verdad es distinto (no miente, no roba, no traiciona).

B) En cambio en la CDMX, donde adoptados al PRD desde 1997, Morena ya no era novedad pues sólo son siglas distintas a quienes ya gobernaron ahí. Y se dio el fenómeno nuevo: amplios sectores (sobre todo de clase media y escolarizada), se decepcionaron del gobierno de Claudia Sheinbaum, pero más probablemente del de AMLO, y lo cobró en las urnas (provocando la ira del líder contra las clases medias en general). Un triunfo simbólico de la oposición, porque la ciudad ha marcado históricamente la vanguardia contra el gobierno vigente (lo hizo con el PRI desde los 40).

C) En el Congreso se formó una coalición entre PRI, PAN y PRD (sin MC), lo que generó críticas de Morena (como si ellos fueran ideológicamente congruentes, con marxistas, bolivarianos, socialdemócratas, neoliberales, nacionalistas-revolucionarios y algunos de derecha —yunque—. Además de sus alianzas con los evangélicos del PES, en su momento, y el límpido y creíble PVEM). La coalición promovía el “voto útil”, no a favor del PRI y del PAN, sino del contrapeso legislativo en Morena. Lo logró en una medida, al arrebatarle 56 diputados que le alejaron la mayoría calificada, lo que ahora le dificultará las reformas eléctricas, electoral y de la Guardia Nacional. Triunfo opositor, aunque relativo.

 D) Pero también se reforzaron algunas de las instituciones autónomas que le estorban al AMLO; el INE no cedió, mostrando gran resistencia (de ahí el odio); de ahí el embate, ahora a propósito de la consulta refrendatoria. El TEPJF que estuvo sujeto a AMLO dos años, de pronto la mayoría de magistrados se “rebeló” poco antes de las elecciones, no cumpliendo los caprichos del presidente. Y la Corte, que algunas concesiones había hecho al presidente, le tiró algo fundamental: la extensión de mandato de Arturo Zaldívar (como preludio para el suyo propio). Todos los ministros lo echaron abajo: algunas instituciones clave de la democracia están dando la resistencia a los esfuerzos de AMLO de controlarlos o desaparecerlos. Y viene la subordinación del CIDE, que hasta ahora presenta también resistencia, pese a lo reducido de sus miembros.

E) Y la sucesión oficialista ya arrancó, y así Sheinbaum, Ebrard y Monreal han iniciado sus campañas, aprovechando para meter zancadillas a sus rivales cuando se puede. De  hecho, ya empezó la guerra al interior. A ver en qué acaba.
 

Analista.
@JACrespo1

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