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Simón Bolívar, ciudadano mexicano

24/09/2019
02:44
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A Fray Servando Teresa de Mier, defensor del federalismo mexicano

 

Para concluir mi serie de artículos sobre “ecos de la migración”, hoy recordaré al libertador Simón Bolívar, quien fue declarado ciudadano mexicano por voluntad del Histórico Congreso Constituyente de México de 1824. Aún resuena la emoción de aquel histórico Congreso que marcaría el nacimiento de la nación mexicana como República federal y democrática, después de la guerra de Independencia por el cura Miguel Hidalgo, José María Morelos y Pavón, Mariano Matamoros, Ignacio Allende y muchos patriotas que deseaban romper para siempre las cadenas de opresión monárquica.

Con gran visión de futuro Fray Servando Teresa de Mier fue el autor de la iniciativa para que se confiriera a Simón Bolívar la ciudadanía mexicana, apoyado por otros diputados como Valentín Gómez Farías. Fue natural tributo y admiración por haber logrado la Independencia de la gran Colombia, que comprendía entonces las repúblicas de Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú.

Aquel Congreso constituyente sugirió, que Simón Bolívar debía de ser ciudadano de todas las repúblicas de América. Esta propuesta fue aprobada con especial solemnidad declarándolo: Ciudadano de la República Mexicana según consta en el acta correspondiente de fecha 13 de marzo de 1824 con el siguiente texto: “se declara solemnemente que el libertador es ciudadano de la República Mexicana, acordándose se apruebe y conceda diploma y se entregue al libertador por una comisión designada”.

 

El 1 de febrero de 1799 llega al Puerto de Veracruz el joven Simón Bolívar, en el navío de guerra “San Idelfonso”, venía del Puerto de la Guaira, su destino final eran las costas españolas. El navío esperaba los caudales de oro y plata, que conduciría a la metrópoli hasta que terminara el bloqueo de barcos ingleses a La Habana. Bolívar tenía 15 años de edad, se dirigía a Madrid para continuar su educación, decidiendo hacer un viaje relámpago en esta breve estancia para conocer Jalapa, Puebla y la Ciudad de México, alojándose en la casa de los Marqueses de Uluapa que hacía esquina con la hoy calle Bolívar en recuerdo de esta visita. La Marquesa de Uluapa, doña Josefa Rodríguez de Velasco, era muy guapa, coqueta de una gran belleza, hermana de la famosa güera Rodríguez.

Bolívar recorre la capital de la Nueva España, es recibido por el virrey Miguel Azanza, con quien platicó sus primeras luces e ideas de Independencia por una insurrección en Caracas, afirmando “que era la causa de América”. El 20 de marzo continúa a su destino, viajando por varios países de Europa y Estados Unidos. En 1810, inicia su fulgurante carrera política y militar que lograría la Independencia de la mayor parte de América del Sur. “Jamás volvería a ver la opulenta México” como él llamó. Tal vez aquí empezó su sueño porque en su carta de Jamaica del 6 de septiembre 1815 ya esboza una idea de América unida, que puede ser por poder intrínseco, persuadido en ese entonces por los ecos de nuestra guerra de Independencia, y las hazañas de Hidalgo, Morelos y Allende.

En el bicentenario (1983) del natalicio del libertador, esta institución organizó un seminario en homenaje a su vida y obra. A este evento acudieron historiadores del continente, coordinados por el americanista Leopoldo Zea, quien aportó una enorme obra al pensamiento de la unidad latinoamericana, ideal por el cual siempre los pueblos del continente han luchado y seguirán luchando como consta en el emblema de nuestra alma mater la Universidad Nacional Autónoma de México en el que aparece una imagen con el emblema del cóndor y el águila y un mapa que muestra la vocación de México hasta la Patagonia.

Centro de Estudios Económicos y Sociales del Tercer Mundo

Jorge Nuño Jiménez
Director general del Centro de Estudios Económicos y Sociales del Tercer Mundo