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¿Niños salvando el mundo?

Jorge Nuño Jiménez

A la memoria de Wangari Maathai,
 “Madre de los Árboles”.

 

En medio de la tormenta y la incertidumbre del futuro de la humanidad por la pandemia Covid-19 que nos tiene confinados, estremeciendo la conciencia de la humanidad entera como una “espada de Damocles”; este Centro de Estudios inspirado en la “Carta de la ONU” y la “Carta de Deberes y Derechos Económicos de los Estados” consolidó en días pasados un instrumento de cooperación con un organismo mundial, de gran prestigio: Plant-for-the-Planet. El origen de esta institución fue el sueño de un niño de 9 años, Félix Finkbeiner, nacido en Alemania, ciudadano del mundo que se enamoró de México, haciendo realidad el sueño con un plan dinámico, esperanza para el futuro del planeta.

Esta pavorosa pandemia muestra la fragilidad del mundo que nos dobla, pero no nos quiebra. Este es el momento de la acción de toda la comunidad internacional ante esta crisis, herencia del 2020 que tomó desprevenido al mundo entero. Con “discursos y buenas intenciones” está empedrado el infierno, no resolvemos nada. El 2021 deberá representar “El ser o la nada” para trascender de las palabras a la “Acción colectiva” para salvar a la humanidad. La amenaza es real, el egoísmo y la irresponsabilidad invaden el planeta. Esta no es la hora de las guerras, es el momento de una “Nueva agenda para la cooperación internacional” bajo la coordinación de un parlamento de la humanidad, la ONU.

Los niños y jóvenes son la esperanza del futuro, han levantado la bandera de la responsabilidad ante un planeta enfermo, resquebrajado por la injusticia, el hambre, el subdesarrollo mental y los desequilibrios del medio ambiente, cuyos responsables somos nosotros mismos, hemos contaminado la atmósfera, mares, ríos y esteros, creando vergonzosamente verdaderos basureros.

Plant-for-the-Planet tiene presencia en el sureste (Campeche), con responsabilidad tomó el guante, se puso la camiseta, sumándose a la agenda 2030 de la ONU, los anhelos de la niñez, a través de sus escuelas deciden poner acción concreta para plantar un árbol y escribir un libro, probablemente inspirado en El Principito, de Saint-Exupery. Quieren coadyuvar para el cambio climático. Tomemos la palabra.

Wangari Maathai llamada “mamá Miti o madre de los árboles”, nacida en Kenia, fue la inspiración de Félix para crear Plant-for-the- Planet al conocer los sueños de esta maravillosa mujer.

Las tareas que nos planteamos las dos instituciones, es: Una campaña internacional iniciada desde 2009: “Deja de hablar y empieza a plantar”, con esta valiosa asociación de cooperación, pretendemos sumarnos a la niñez para trabajar juntos en la reforestación global con un trillón de árboles, de los cuales cien millones serán plantados en México hasta 2030, para la reducción de emisiones de efecto invernadero de CO2 a la atmósfera, fortaleciendo así la biodiversidad.

Apoyemos la conducta ejemplar de estos niños, quieren cambiar los equilibrios del medioambiente del planeta con acciones concretas, sumándose a tareas de los adultos, algunos estados, padres, profesores, políticos y empresarios han olvidado. Última llamada, unámonos a esta cruzada mundial, tomemos en serio la voluntad de los niños.

Salvemos el planeta, sumándose este año a los líderes mundiales que se reunirán en Escocia.
 

Director general del CEESTEM
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