HONOR A QUIEN HONOR MERECE:
A los cadetes del Heroico Colegio Militar herederos de las más puras tradiciones, por ser ejemplo de lealtad a las Instituciones nacionales y a los poderes de la República legalmente constituidos cuando estos se encuentran en peligro.
En recuerdo y gratitud aquellos jóvenes alumnos del Colegio Militar el gobierno de la República conmemoró ayer el 113 aniversario de la Marcha de la Lealtad, ceremonia presidida al más alto nivel con la presencia del gabinete legal y ampliado de la Presidenta Constitucional de nuestra patria y comandanta suprema de las Fuerzas Armadas Claudia Sheinbaum Pardo a quien se le veía emocionada, por sentirse arropada en estos momentos amenazas por los soldados mexicanos, y un contingente vestidos de gran gala: los alumnos del Heroico Colegio Militar y alumnos de otras escuelas militares.
Se escuchó en la ceremonia solemne frente a Palacio Nacional una voz fuerte, vigorosa y digna de un gran soldado mexicano por los cuatro costados, celoso y leal a sus instituciones y a su comandanta suprema: me refiero evidentemente a mi General Secretario de la Defensa Nacional al General Ricardo Trevilla Trejo, habló fuerte con sentimiento patriótico en estos momentos de peligro, convencido que México es más grande que sus problemas, subrayó con patriotismo los valores de una patria solidaria con su pueblo ante cualquier amenaza, recordó las amargas lecciones del pasado y la necesidad de la inspiración suprema de todo mexicano bien nacido: la defensa de nuestra soberanía e integridad nacional.
La plaza de la Constitución como se le conoce históricamente ha sido testigo mudo de la historia de muchos hechos trascendentales que forman parte de los prolegómenos de la vida nacional, como fue el caso del movimiento de independencia iniciado por el padre de la patria Don Miguel Hidalgo y Costilla seguido por Allende, Abasolo y naturalmente el siervo de la nación don Jose María Morelos y Pavón quienes encendieron la antorcha de la libertad, la democracia en la construcción de una república, este movimiento no pudo haber sido posible sin el contingente integrado por el pueblo en armas que seria gente humilde y campesinos armados con gran valor con lo más indispensable.
Seguirían otros capítulos como la lucha que iniciara el presidente Benito Juárez en contra de una fuerza extranjera que pisoteaba el territorio nacional, es de hacer notar que esas fuerzas invasoras contaron con el apoyo de malos mexicanos, traidores quinta columnistas, caballos de troya que siempre escuchan el canto de las sirenas. La figura del presidente de la dignidad nacional Don Benito Juárez hoy se agiganta por su conducta en defensa de las instituciones republicanas.
La conducta de los alumnos del Heroico Colegio Militar aquel 9 de Febrero en el Castillo de Chapultepec no titubearon, hace 113 años constituye una epopeya e historia ejemplo para la juventud actual, por presentarse con especial sentimiento de responsabilidad en el patio del Castillo de Chapultepec donde era además la residencia del presidente de la República Don Francisco I. Madero, poniéndose a sus órdenes para escoltarlo en columna de honor hasta sus oficinas de Palacio Nacional.
Han pasado 113 años y el pueblo generoso no olvida la actitud valiente y heroica como siempre de lealtad y abnegación en momentos de confusión ante un golpe de estado de acompañar al Presidente de la República. Esa marcha es valor supremo, memoria y tradición de quienes egresamos de ese yunque forjador de hombres de guerra, nuestro colegio militar, quienes siempre están listos para salvar lo más sagrado, soberanía e instituciones.
Este 9 de Febrero es una fecha de orgullo para reflexionar sobre los valores supremos de todo mexicano bien nacido que su lealtad pensando que morir es nada como cuando por la patria se muere.
Rindamos tributo y homenaje aquellos valerosos y bravos alumnos del Heroico Colegio Militar institución a la cual orgullosamente pertenezco por ser el símbolo más acabado por el honor de Mexico.

