Las islas de México  (III): comercio y navegación

Jorge Nuño Jiménez

In memoriam a Luis Kasuga Osaka, Q. E. P. D.

El siglo XVI fue el apogeo de España en los mares, es la verdad, pero no toda la verdad, rivalizó con Inglaterra, Francia, Holanda. Fue también época de esplendor de las letras, Cervantes, Shakespeare y otros, también de rivalidades entre Carlos V, Felipe II, Isabel de Inglaterra y Francisco I.

España buscaba el monopolio del comercio mundial, explorando una nueva ruta por occidente, debido a la captura de Constantinopla por parte del imperio turco otomano, que bloquearon las rutas comerciales a la India.

El Océano Pacífico fue por excelencia en esta época, aquí debo dejar constancia de mi gratitud a las enseñanzas sobre los secretos de los mares de mi amigo Luis Kasuga Osaka, cuyas cenizas fue su voluntad que se esparcieron en la corriente de Humboldt y de Kuroshio.

Piratas, corsarios y filibusteros rivalizaron con España apoderándose de las islas de este inmenso mar, asaltando galeones.

Dignos de encomio y admiración eran aquellos pilotos y cosmógrafos como Américo Vespucio, Sebastián-Elcano, Martín Fernández de Enciso, Pedro de Medina, Rodrigo Zamorano y Martín Cortés.
Quienes surcaron estos mares, al lado de otras expediciones como: Vasco Núñez de Balboa,Francisco Pizarro, Valdivia, Hernán Cortés, Pedro de Alvarado, Orellana, Magallanes-Elcano (1519-1522), Diego Hurtado de Mendoza (Islas Marías), Diego de Becerra (Baja California e Islas de Revillagigedo), Juan Rodríguez Cabrillo (Alta California), García de Loaiza, Álvaro de Saavedra (1527-1528), Ruiz López de Villalobos (1542-1545 - Puerto de Navidad), y otros intrépidos navegantes.

El papa Borgia Alejandro VI proclamó el tratado de “Tordesillas” repartiendo lo que no era suyo, quedando España como dueña y soberana de las islas y mares de riquezas insospechadas.

Nuestro viaje de estudios, como primera fase, fue la Isla Grande de Ixtapa, hasta llegar al bello puerto de Navidad que nos deslumbró. Continuamos hacia las islas de Revillagigedo frente al estado de Colima, integrado por cuatro islas: Clarión, Roca Partida, San Benedicto y Socorro. Avistamos algunas ballenas, delfines y gran cantidad de aves, parecía un paraíso terrenal.

El derrotero siguiente fueron las Islas Marías. No pudimos acercarnos porque era un centro penitenciario, recientemente convertido en una Reserva Natural protegida (145 km²): María Magdalena (70 km²), Isla María Cleofás (19 km²), este archipiélago contiene flora y fauna de gran riqueza en espera de corrientes turísticas y estudios científicos oceanográficos.

Finalmente llegamos a nuestro destino. Pasando por las Islas Marietas frente a Punta Mita, y llegamos a San Pancho exclamando: “Que bonito es San Pancho”. Nos recibió cariñosamente una multitud de pescadores del centro pesquero, (aproximadamente 300). Aquí conocí a gente brillante como don Ruperto Rodríguez, quien me ilustró de leyendas de esta tierra pródiga abandonada y aislada del desarrollo. A Rodrigo Peña, de gran carácter, jefe del “equipo de pesca Almadrabas”, a doña Oliva Soltero con su restaurante “La Playa” y muchos más. Luis Kasuga, de origen japonés, pero más mexicano que los nopales, fue el coordinador de este visionario proyecto de pesca artesanal “Almadrabas” que contenía una planta procesadora de harina de pescado, un jardín botánico (con especies de la India, árbol de pan, pimienta, lichis, malanga y papa volador). Me enamoré de este pintoresco pueblo de pescadores. La calle principal aún conserva su nombre: “Tercer Mundo”, con su plaza “Solidaridad con el tercer mundo” recuerdo su impresionante museo de artes de pesca que fue destruido.

Al son del corazón trabajé con la población, en este proyecto, solidario con países de Asia, África y América Latina, especialmente con Japón y China no quedó nada, el abandono y la incuria lo destruyeron, la propiedad fue vendida lo cual me entristeció.

Internacionalista

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