Digamos no a la guerra; plantemos árboles

Jorge Nuño Jiménez

La semana pasada se realizó un viaje al centro de la jungla, al lado de la reserva de Calakmul-Campeche.

Fue un viaje lleno de sorpresas, llegar a un verdadero paraíso terrenal cuna de la milenaria cultura Maya que hoy permanece en ruinas. El objetivo fue establecer la colocación de la primera piedra para la creación de un Parque de Capacitación, Investigación y Restauración de Bosques, impulsado por la prestigiosa Institución No Gubernamental asociada a la ONU Plant-for-the-Planet así como el Centro de Estudios Económicos y Sociales del Tercer Mundo.

El desarrollo del programa fue sencillo pero solemne, se colocó la primera piedra de este portentoso Centro de Capacitación que llevará el nombre de Wangari Maathai, de origen keniano, premio Nobel de la Paz gran mujer que inspiró al mundo para  luchar por la paz con otro nombre: plantar árboles y tomar acción concreta para la resiliencia ambiental, a este parque concurrirán los mejores expertos   para la investigación y desarrollo de plantaciones de invernaderos, contará con 39 hectáreas,  y será de gran importancia científica para reforestar gratuitamente a diversas zonas del país que así lo demanden.

A nuestra llegada nos impresionó profundamente el paisaje de esta reserva de flora y fauna exótica, escuchamos el bello canto de los pájaros de oficio carpintero, el jaguar símbolo de la grandiosa cultura Maya, tapires, guacamayas, venados y muchas aves exóticas que en el pasado han sido víctima de una explotación indiscriminada, sus maderas tropicales han sido saqueadas, deforestaron esta zona, fui informado por los habitantes de la caza furtiva e ilegal del jaguar, así como el tapir.

Plant-for-the-Planet y este Centro de Estudios del Tercer Mundo hacen un llamado para organizar una cruzada para que la población proteja y evite la extinción de los recursos bióticos de esta región.

El mensaje central del evento estuvo a cargo del presidente de esta fundación, Félix Finkbeiner quien a los 9 años de edad soñó en su escuela en la protección de los bosques en todo el mundo. Mención especial merece el Ing. Raúl Negrete que con especial celo colabora con esta organización.

Bajo los rayos de un sol tropical y calor humano, al son del corazón pala en mano sembramos el primer árbol, y la primera piedra para construir un templo de conocimientos para la restauración ecológica en todo el mundo especialmente en México.

Pronto informaremos de la organización de un ejército de paz integrado por niños y jóvenes que irán a las escuelas a enseñarles las bondades de este programa para la paz y estabilidad climática plantando árboles.

Al final de la ceremonia los organismos convocantes sellaron un compromiso, de cerrar filas con la ONU, esperanza para la paz, para limpiar el planeta de los daños que causa la contaminación, los gases de efecto invernadero y las guerras que destruyen selvas y las convierte el planeta en un basurero.

Las cruzadas en defensa de los bosques y de la fauna, participaran mujeres y hombres de buena voluntad soñadores de un mundo libre de contaminación, y de violencia, viajando a este centro para que nuestros hijos y nietos aprendan y cuiden nuestras maravillosas selvas.

La consigna es: Dejemos de hablar y digamos no a la guerra, mejor plantemos árboles, un árbol el cual será el emisario de la paz, la concordia ante las calamidades causadas por la locura de los cisnes salvajes.

Se plantó un árbol y este será el inicio de la plantación de 100 millones en todo el mundo.

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