Optimismo del Estado benefactor

Jorge Manrique

El cumplimiento de las estimaciones del Paquete Económico 2022 son presentadas bajo un escenario optimista y dependen de la reactivación económica a nivel nacional e internacional. Tales variables que permitirán el alcance de las metas de recaudación para la cobertura del gasto público en pro del desarrollo económico y la reducción de las desigualdades económicas y sociales bajo el enfoque del Estado benefactor. 

El paquete económico presentado por el Ejecutivo Federal para el año 2022, estima ingresos por 7,088,250.3 millones de pesos. Destaca una mayor asignación en el gasto funcional en salud y la reducción de desigualdades económicas. 

Entre las variables macroeconómicas contempladas se incluye una tasa del crecimiento del PIB del 4.1%, inflación anual del 3.4%, tasa de interés promedio del 5.0%, tipo de cambio promedio de 20.3 pesos por dólar, precio de la mezcla mexicana de exportación de 55.1 dólares por barril y un nivel de producción diaria de 1,826 miles de barriles. 

Las proyecciones son optimistas en comparación con las expectativas de crecimiento estimadas por el Banco Mundial que proyectó una tasa de crecimiento para México del 3.0%. Respecto a la proyección de las variables macroeconómicas del sector privado estima crecimiento del PIB 2.81%,  inflación 3.79%, tipo de cambio 20.83 pesos por dólar y la tasa de fondeo interbancario de 5.44%. 

De manera simultánea, las proyecciones contempladas en el Paquete Económico 2022 señalan un incremento real del 7.5% en los ingresos y una orientación en el gasto hacia el desarrollo social, con un aumento del 12.8% real en protección social respecto al año anterior. 

En el gasto neto programable se prioriza el gasto en desarrollo social al que se le asigna el 64.8% con 5, 247,296.4 millones de pesos con prioridad en el gasto en desarrollo social (64.8%) distribuido en protección social, salud y educación con 43.4%, 24.3% y 23.3%, respectivamente. El desarrollo económico obtiene 26.8%. En este rubro se contempla el 78.4% en combustible y energía.  

Respecto al gasto no programable el monto estimado es de 1,840,953.9 millones de pesos y el 55.4% se destina a Participaciones Federales mientras el 42.9% va al costo financiero. Esto representa incrementos porcentuales reales respecto al gasto aprobado del ejercicio anterior del 6.7% y del 5.4% en el segundo. 

Si se consideran los pronósticos de los organismos internacionales y del sector privado, es posible se requieran ajustes alternativos como la reasignación de recursos para alcanzar los gastos contemplados en desarrollo social, la restricción a las erogaciones autorizadas o incurrir a deuda para solventar los gastos proyectados. 

Deben considerarse, además, menores tasas de crecimiento, precio y plataforma de producción petrolera y mayor pago del costo de la deuda ante tasas más elevadas de inflación, interés y del tipo de cambio. 

Asimismo, la proyección de ingresos del sector público, vía impuestos,  guarda una relación directa con los niveles de crecimiento, que representan alrededor del 64% de los ingresos presupuestarios- Esto de cara a un incremento contemplado del 9.6% real del gasto programable. 

La pregunta es: ¿podrán cumplirse los buenos deseos de desarrollo social cuando todos los indicadores macroeconómicos y privados contradicen tal perspectiva? 
 

Rector del Colegio Jurista 
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