En la cartografía política de México, rumbo a las próximas elecciones de 2027, hay estados que parecen ser arrastrados por el poder central, y otros -los menos- que parecen tener una vida propia. Nuevo León es el más representativo de ellos, su presencia gravita más allá de la media nacional; actúa como un nodo de poder industrial, donde confluyen intereses económicos, visiones y destinos. En 2027, no será simplemente una gubernatura en juego: será el punto de condensación de un nuevo relato político local y nacional.
Los datos más recientes de la encuesta @GobernArte revelan un escenario donde las preferencias electorales y la configuración de aspirantes comienzan a tomar forma, mucho antes de que los partidos cierren candidaturas formalmente. Esta anticipación de los tiempos políticos es una herencia del obradorismo, que ahora coloca al año 2026 como el escenario real donde se jugará y definirá el 2027. En este tablero —donde convergen la demografía urbana, la economía pujante y un electorado impredecible— la carrera por la gubernatura ya dibuja sus protagonistas.
Es importante destacar que Nuevo León es el bastión más importante de Movimiento Ciudadano: un partido emergente que, después de Morena, es el que más ha crecido en la última década y que hoy se encuentra en una comprometedora situación, ya que este estado no es garantía para ningún partido, ahí han gobernado todos, incluso el primer gobernador independiente que tuvo el país.
Según el mapeo de @GobernArte, destacan, en los primeros lugares de cada partido, los siguientes aspirantes:
- Mariana Rodríguez (Movimiento Ciudadano 35%): figura mediática y esposa del actual gobernador Samuel García, con fuerte presencia entre los segmentos de millennials, centennials y mujeres. Aunque Mariana sufrió un descalabro en la búsqueda de la alcaldía de Monterrey, su aprobación se ha mantenido alta, así como su intención de voto en las preferencias. Ser la primera dama de Nuevo León -y una muy activa- le ha dado una gran fortaleza, pero también puede tornarse en una debilidad ya que su gran reto, será demostrar que puede ser una gobernante autónoma más allá de la sombra de su esposo el gobernador, que dicho sea de paso, mantiene también altos niveles de aprobación en el estado (69%), sin embargo la continuidad es un término poco atractivo para los electores y menos cuando puede haber visos de nepotismo. Ese es el gran reto que tiene que afrontar Mariana.
- Adrián de la Garza (PRI-PAN 37%): presidente municipal de Monterrey, con arraigo en la estructura priista y panista local, es hoy por hoy el favorito en las apuestas rumbo a la gubernatura, ganó Monterrey y se ha configurado como el líder de la oposición en el estado, prácticamente dentro del PRIAN no existe otra figura que pueda competir de manera seria por la candidatura. Si la oposición quiere ser competitiva; sí o sí tendrían que ir en alianza con el ex procurador.
- Andrés Mijes (Morena 32%): presidente municipal de Escobedo, perfil emergente dentro de la fuerza guinda. Hasta hace unos meses el propulsor de la 4T Norteña -que es la misma idea de la 4T pero con la integración del sector empresarial- prácticamente no figuraba en las encuestas, pero desde hace poco más de seis meses, empezó a posicionarse como una opción seria en morena, desplazando a la que se pensaba la favorita para encabezar la candidatura; Tatiana Clouthier. A Mijes le ha beneficiado mantener una postura de cordialidad con el gobierno estatal y captar la mayoría de la inversiones de nearshoring hacia su municipio, así como su cercanía con el equipo de la presidenta Claudia Sheinbaum. El alcalde de Escobedo es el perfil, independientemente del partido, que más ha crecido en las preferencias en el último cuatrimestre.
- Waldo Fernández (Partido Verde Ecologista de México 17%): senador y una carta fuerte del Verde para negociar la alianza con morena, es sin duda alguien que no se puede perder de vista, también tiene una relación cercana con morena, es un perfil de elites, que ha sabido tejer sus alianzas y que puede ser un fiel en la balanza de la coalición electoral Morena-Verde.
Esta constelación de nombres anticipa que la elección será un duelo de narrativas y proyectos, más que una simple batalla de porcentajes: por un lado, el partido en el gobierno busca consolidarse; por el otro, los partidos tradicionales intentan recuperar terreno en una entidad clave para el país.
Al final —como escribió Octavio Paz— la política y la poesía comparten algo esencial: la capacidad de nombrar lo que aún no existe. Y en Nuevo León, el relato de 2027 apenas comienza; su destino no está en los números, sino en el imaginario colectivo. Quien quiera ganar la guerra electoral en ese estado, tiene que articular una estrategia no solo en el terreno de lo mediático, lo viral o lo electoral. Si quieren ganar con contundencia, tendrán que construir desde lo simbólico, lo arquetípico y lo emocional.
*Los porcentajes asignados a cada aspirante corresponden al mes de diciembre y reflejan las preferencias internas dentro de su respectivo partido político. Por lo tanto, no representan una suma total común, ya que cada medición refleja escenarios independientes por fuerza política.
Maestro en Gobierno y Políticas Públicas por la Universidad Panamericana

