NY Fase IV: la nueva normalidad

Jorge Islas

No obstante lo anterior, al momento de escribir el presente artículo, los casos registrados siguen siendo altos en comparación con otros estados del sur. En el caso específico de NY, al día de hoy hay 227,882 contagios, con 23,463 decesos en una población de 8 millones y medio de habitantes. La que fue considerada en su momento la ciudad epicentro del Covid, la que tuvo cerca de 900 muertes diarias, al día de hoy tiene en promedio 35 fallecimientos. Hay días que se ha registrado literalmente cer

Finalmente fue autorizada la ciudad de NY para entrar en fase IV, como resultado de la reducción considerable de contagios, hospitalizaciones y decesos. Es el equivalente al semáforo verde de México. Tuvieron que pasar cuatro largos meses, para que la curva se aplanara y semanas después, empezará a trazarse una línea descendente que invita a pensar que la ciudad bien podría recuperar su “nueva normalidad,” pero con obvias restricciones sanitarias que debemos mantener, hasta en tanto no haya cura o vacuna para atacar al Covid-19.

No obstante lo anterior, al momento de escribir el presente artículo, los casos registrados siguen siendo altos en comparación con otros estados del sur. En el caso específico de NY, al día de hoy hay 227,882 contagios, con 23,463 decesos en una población de 8 millones y medio de habitantes. La que fue considerada en su momento la ciudad epicentro del Covid, la que tuvo cerca de 900 muertes diarias, al día de hoy tiene en promedio 35 fallecimientos. Hay días que se ha registrado literalmente cero decesos.

Son en realidad estas cifras y no la urgencia económica o algún otro cálculo de orden político, lo que posibilitó la reapertura de las actividades no esenciales y con ello, la expectativa de muchos desempleados, por encontrar nuevas oportunidades laborales. Y creo fue una apuesta sensata y extraordinariamente racional, dado que no habrá economía que funcione a futuro, con negocios sin personal saludable, que sean fuente de posibles contagios para clientes y consumidores de todas las áreas del comercio. O a la inversa. Un círculo vicioso de nunca acabar.

¿Cómo fue posible reducir el alto nivel de contagios en una sociedad tan plural y diversa, multiétnica y multicultural, en donde se hablan todos los idiomas del mundo y están todas las religiones? Creo que la respuesta la tiene en parte el liderazgo ejercido por el gobernador Andrew Cuomo, quien privilegió las vidas y la salud de los residentes, antes que los dólares y las ganancias económicas. Su capacidad para comunicar asertiva y consistentemente acerca de la gravedad de la pandemia en la región, generó conciencia colectiva con responsabilidad social en la mayoría de las personas. Su política de comunicación fue transparente, salía todos los días a dar la cara para referir las cifras reales, así como los problemas a enfrentar. Gracias a su franqueza, se transparentó el colapso del sistema hospitalario, de las agencias funerarias, así como de las morgues. También nos permitió conocer que la afectación de nuestras comunidades, no es condición de una raza determinada, sino racismo y desigualdad social con la que han vivido los nuestros en la ciudad, qué por cierto, gracias a ellos, no dejó de funcionar.

En la nueva normalidad, se podrá regresar a trabajar a los icónicos rascacielos de Manhattan, pero sólo será permitida la entrada al 50% de su capacidad. Los restaurantes que son un referente de la ciudad, ya están dando servicio, pero en mesas del exterior, ya que no se permite tener comensales adentro del negocio. De otros negocios o centros de entretenimiento, como los gimnasios, cines, salas de conciertos o el teatro, ni hablar, dado que no hay fechas que permitan conocer cuándo volverán a reaperturar. En principio se habla de enero del 2021, pero también se habla de posibles rebrotes.

Sea que regresemos a la fase I o mantengamos la fase IV, en adelante, nada será igual que antes. Por lo pronto, no queda más que mejorar nuestros hábitos alimenticios respetando las medidas preventivas que han demostrado que si se puede reducir el mal del Covid. Es una decisión personal.

Cónsul General de México en Nueva York

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