Diálogos entre Maquiavelo y Moctezuma (III)

Jorge Islas

Maquiavelo: Le decía huey tlatoani; Cortés invadió lo que fueron sus territorios mediante la fuerza y la astucia, pero en adición logró conquistar la totalidad de sus feudos por otras razones que le fueron muy beneficiosas, para imponer un nuevo Estado, con nuevos soberanos, leyes, instituciones, ejércitos, tributación, religión, lengua, arquitectura, sistema numérico y cosmovisión, entre otros cambios. Por supuesto los usos y costumbres de los pueblos originarios siguen en muchos casos intactos, pero no fueron suficientes para evitar la occidentalización de sus tierras y gente, con una nueva comunidad e identidad nacional. Ese proceso dio como resultado una nueva sociedad mestiza, que José Vasconcelos llamó la raza de cobre, que ha logrado armonizar con el tiempo, sus diferencias históricas y culturales, creando con ello un sincretismo único en el mundo, el cual es muy admirado y respetado.

Moctecuzoma: ¿Un sincretismo? ¿Raza de cobre?

Maquiavelo: No todo se perdió, no todo se ganó. Es una mezcla de sangre, pero también de factores, tradiciones, principios, valores y formas de pensar que dieron origen a otra nación y otro Estado llamado México. Al día de hoy se calcula que el 92% de sus habitantes son mestizos y católicos. Ese es el México de hoy que ni usted ni Cortés imaginaron.

El mejor ejemplo que tengo para ilustrar la fusión de dos mundos opuestos de manera armónica, lo veo reflejado en el llamado milagro de la Virgen de Guadalupe. Es una genialidad.

El nuevo principado que fundó Cortés, en realidad fue una colonia de la corona española durante tres siglos, tiempo suficiente para extraer riquezas naturales, minerales y del trabajo humano, necesario para emerger y mantener a una potencia mundial, que requiere de recursos amplios y constantes para tener presencia e influencia en el mapa geopolítico de la época.

Moctecuzoma: ¿Cuáles son las otras razones por las que Cortés logró ser exitoso en la batalla final contra Tenochtitlan?

Maquiavelo: Imposible luchar contra tres ejércitos a la vez.

Moctecuzoma: Fue en realidad un ejército, el de Cortés.

Maquiavelo: Fueron tres. El de Cortés, muy bien armados y muy bien adiestrados en la guerra, pero insuficientes en número; el de los otros pueblos originarios, principalmente Tlaxcala, Cholula y Texcoco, y el ejército invisible de la viruela que mermó casi a la mitad de su población en tan sólo en tres meses. Por ello pienso que la suerte acompañó a Cortés en todo momento. Se combinaron entonces todos los factores que también crearon un ambiente de pesimismo en los guerreros aztecas. Una especie de derrota moral antes del combate final.

La virtud de Cortés fue ganar una guerra, con ejércitos ajenos en tierras ajenas. Hizo que los mexicanos conquistaran a los mexicanos para el servicio de España. En el capítulo VII de mi libro El Príncipe doy las recomendaciones para hacerse del poder por medio de las armas y fortuna de otros. Daría la impresión que Cortés siguió al pie de la letra mis consejos, como “hacerse de nuevos aliados, vencer por la fuerza o el fraude, hacerse amar y temer, restar poder a los adversarios, reformar viejas leyes por nuevas, disolver milicias infieles, conservar la amistad de reyes y príncipes vecinos”, entre otros.

Moctecuzoma: ¿Y lo que usted refiere como la ocasión?

Maquiavelo: Los anglosajones lo llaman timming. Nosotros italianos, la occasione. En español, el momento apropiado. Cortés logró identificar el ambiente y el tiempo propicio para hacerse del poder. En política y en la guerra no hay antes o después, es el momento para hacer que las cosas sucedan. Moisés inició su travesía para liberar al pueblo judío a la edad de 80 años. Esa fue la ocasión o tiempo adecuado para llevar a cabo una de las empresas que más he admirado de un líder en toda la historia de la humanidad.

Moctecuzoma: ¿Secretario Maquiavelo, también admira a Hernando Cortés?

Maquiavelo: No puedo compararlo a quien más admiro, pero sí lo catalogo como el prototipo de Príncipe virtuoso del Renacimiento.

Moctecuzoma: Le agradezco su sinceridad y comentarios. Ha sido un placer conocerle. Le comento que leí su libro, con el que estoy de acuerdo con algunas cosas, y otras no, pero el cierre es muy emotivo, una invitación al patriotismo.

Maquiavelo: En realidad es una cita de Petrarca, que invita a que nos unamos por una causa común, frente a las constantes invasiones que sufrimos del exterior, para ser libres y respetados. Por eso siento una gran identificación con usted huey Tlatoani, no solo porque hayamos sido contemporáneos al igual que con Cortés.

Leyendo el códice de Chimalpain, me quedé muy impresionado del orgullo, fuerza y dignidad con la que se veían frente a la posteridad. Por eso se sigue hablando de su cultura e historia. Me refiero al pasaje de cuando encuentran a un águila devorando una serpiente, que es al día de hoy, imagen del escudo nacional mexicano.

¿Lo recuerda?

Moctecuzoma: Wan ta, Tenoch, tikittati ken yoltok se nehpalin, nopa iyollo tlen Kopil; ipan ihkatos se kwahtli, tlen kimahpachohtos se koatl wan kikamahpachohtos. Nopa nehpalin taya, Tenoch, wan nopa kwahtli tlen tikittas naya, wan kennopa tohwantih timosentlaliskeh; tlan amo poliwi ni tlaltipaktli, amo keman poliwis tlen tohwantih tikyolitihkeh wan tikmanawihkeh ni Mexihko Tenochtitlan.

Y tú, Tenoch, irás a ver cómo allá ha brotado un nopal, que es el corazón de Cópil; sobre él está posada un águila; que apresa entre sus garras y destroza una serpiente y la devora. Aquel nopal eres tú, Tenoch, y el águila que verás soy yo, y ésa será nuestra gloria; pues mientras dure el mundo, jamás se perderá la fama y la gloria de México Tenochtitlan.

Maquiavelo: Seguro no. Nunca.

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Cónsul General de México en Nueva York.
@Jorge_IslasLo


 

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