Diálogo entre Maquiavelo y Moctezuma (II)

Cortés fue visto como un redentor ante la opresión ejercida por los aztecas

Nación 22/08/2021 02:59 Actualizada 03:00
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Maquiavelo: Salute, huey tlatoani Moctecuzoma. Porque la historia le haga justicia a su buen nombre y legado.

Moctecuzoma: Salud secretario Maquiavelo. Porque la historia reivindique su buena fama de patriota y buen ciudadano. Que se le reconozca como uno de los grandes pensadores del Estado moderno.

Maquiavelo: Quiero ser muy cauto con mis comentarios, huey tlatoani. Mis observaciones sobre el fin de su imperio en el mundo mesoamericano, parten de una visión que ha sido justificadamente criticada, porque parecerían parciales y subjetivas. Pueden ser consideradas etnocentristas y eurocéntricas a la vez. Quiero decirle con esto que admiro profundamente su historia y cultura, pero al pedirme un comentario revisionista a 500 años de la caída de Tenochtitlán, creo necesario analizar los sucesos, acciones y motivaciones que tomó Hernando de Cortés, para hacerse del mando del nuevo estado que fundó en la que fue su ciudad, visto por una persona que vivió y transitó entre las cortes europeas y los salones del poder en la época que es identificada como parte del renacimiento. Esto no quiere decir que mi análisis sea único y certero, pero ciertamente tiene la visión occidental, con la que fueron invadidos y violentados en sus tierras y bienes. En adición, toda mi formación política y filosófica está basada principalmente en autores grecolatinos, a quienes agradezco sus generosas enseñanzas para entender la naturaleza humana de las personas frente al poder.

Moctecuzoma: Por eso le he solicitado su opinión, para reflexionar aún más, acerca de la visión occidental. Y me persuade de inicio su comentario sobre la invasión y allanamiento que sufrió mi pueblo. El termino conquista es odioso y excesivo.

Maquiavelo: Las palabras son importantes, porque nos ayudan a precisar el significado de las cosas.

Defiendo la idea de que las personas que buscan el poder deben tener dos cualidades mínimas y un tercer elemento casuístico. Estos tres aspectos forman un núcleo indisoluble. La fortuna, virtu e occasione. Hernando de Cortés tuvo los tres en su incursión a tierras mesoamericanas. Sin duda fue un hombre con suerte, porque logró salir avante de todos los retos que se le fueron presentando, desde su salida de la isla de Cuba, pasando por reencontrar a Jerónimo de Aguilar, un náufrago español que le sirvió de traductor con Malitzin, una mujer inteligentísima, oriunda de Coatzacoalcos, que al paso del tiempo fue pieza clave para lograr los propósitos de Cortés.

En su ruta hacia Tenochtitlán, Cortés tuvo batallas con distintas comunidades, pequeñas ciudades-estado, con las que terminó pactando una alianza militar que a ambas partes convenía, porque ambos bandos se beneficiaban uno del otro. El ejército español, para ampliar su fuerza militar, para transitar por las rutas más seguras y para recibir insumos de batalla y alimentos. Con 500 soldados, con todo y que lo reconozco como uno de los mejores ejércitos de la época, con los mejores armamentos, no hubiese sido posible entrar a sus dominios, pero sí con 20 mil soldados adicionales como parte de la infantería, soldados de primera línea que eran de las comunidades originarias, que por cierto tenían odios acumulados en contra de su gobierno y de su gente, por los excesos de tributación que les cobraba.

El quid pro quo fue ofrecerles a cambio, su libertad, para no volver a ser subyugados por los tenochcas. Así que Cortés fue visto como un redentor ante la opresión que sentían de su gobierno. En un acto de audacia, logró persuadirlos de que podían derrotar a sus ejércitos porque tenían mejores armas y tantos o más soldados.

Lo que originalmente fue un viaje de exploración, terminó siendo el establecimiento de un Estado que llamaron la Nueva España y que tuvo una duración de 300 años, con lo cual dio origen a lo que hoy se conoce como otro estado nación, una república llamada México.

Moctecuzoma: En efecto, esto demuestra que no fuimos del todo vencidos. La fusión de dos mundos integra parte de lo que fuimos y seguiremos siendo.

Maquiavelo: Huey tlatoani, ¿Me permite continuar?
(Continuará).
 

Cónsul general de México en Nueva York.
@Jorge_IslasLo

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