«Donde hay amor por la medicina, hay amor por la humanidad.»
Hipócrates
Hace un par de días, médicas y médicos jóvenes participaron en la Ceremonia de Clausura del Ciclo Académico 2025–2026 e Inauguración del Ciclo Académico 2026–2027 de los Cursos de Especialización Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social. El encuentro no sólo marcó el cierre y el inicio de ciclos formativos; fue también un espacio para dimensionar, con datos y perspectiva institucional, el alcance académico y la responsabilidad social que implica formarse y ejercer en el IMSS.
Cada generación de residentes carga su propia mochila. Quienes hoy inician la residencia llegan con ilusiones intactas y la determinación de abrirse paso en una de las etapas más exigentes de su vida profesional; quienes la concluyen la llevan colmada de experiencia, criterio clínico y un compromiso profundo con la vida de sus pacientes. En ese trayecto se forjan el carácter y la vocación, y se comprende que la medicina es, ante todo, un servicio público que incide en historias reales, familias concretas y futuros posibles.
El IMSS, nació del anhelo social surgido tras la Revolución Mexicana: proteger a la población a lo largo de todo el ciclo de vida, garantizando seguridad social, atención médica y bienestar integral. Su creación tomó forma en un contexto internacional marcado por la Segunda Guerra Mundial, mientras el país consolidaba su proyecto social. Aquella decisión reflejó visión de Estado y determinación para edificar una institución de largo alcance en medio de la incertidumbre global.
Desde entonces, el Instituto ha sido pilar de la salud pública nacional. En 2009, ante la pandemia de influenza A(H1N1), amplió su capacidad hospitalaria, reorganizó servicios y fortaleció la vigilancia epidemiológica. Años más tarde, frente a la pandemia de COVID-19, encabezó la mayor reconversión hospitalaria del país, capacitó a miles de profesionales, implementó protocolos emergentes, sostuvo servicios esenciales y participó activamente en la estrategia nacional de vacunación. En cada desafío reafirmó su papel como columna vertebral del sistema sanitario. Su carácter de hospital escuela fortalece cada uno de sus servicios. La presencia permanente de residentes, docentes e investigadores crea un entorno clínico dinámico donde el conocimiento se actualiza de forma continua y las decisiones médicas se enriquecen con discusión académica y análisis crítico. La formación ocurre junto a la cama del paciente, en quirófano y en las sesiones clínicas, lo que favorece una práctica reflexiva y rigurosa que eleva la calidad de la atención.
Además, este modelo impulsa la investigación, la innovación terapéutica y la incorporación responsable de nuevas tecnologías. La interacción entre generaciones médicas fomenta mentoría, trabajo en equipo y sentido de comunidad profesional. Esta estructura académica fortalece la seguridad del paciente, promueve estándares más altos de calidad y contribuye a que los avances científicos se traduzcan con mayor rapidez en beneficios concretos para la población derechohabiente. Egresan 7,423 médicas y médicos especialistas, formados en diversas áreas del conocimiento clínico tras años de disciplina y entrega. Cada guardia, consulta y procedimiento representó una lección científica y humana. Enfrentaron escenarios complejos y decisiones trascendentes que fortalecieron su juicio profesional y consolidaron sus competencias. Portar el nombre del IMSS implica pertenecer a una de las instituciones de salud más importantes del país; ese orgullo exige calidad, trato digno y liderazgo en cualquier espacio donde ejerzan.
México necesita especialistas con humanismo auténtico, capaces de escuchar y acompañar en la vulnerabilidad; profesionales conscientes de que cada decisión impacta en trabajadores y sus familias; médicas y médicos que integren innovación tecnológica y rigor científico sin perder cercanía ni sensibilidad; líderes éticos que coordinen equipos multidisciplinarios y promuevan la prevención ante la creciente carga de enfermedades crónicas. La excelencia médica no es un atributo abstracto: es una práctica cotidiana que se construye en cada consulta y en cada acto clínico.
Al mismo tiempo, el Instituto da la bienvenida a la generación que inicia su residencia en el ciclo 2026–2027. Se ofertan 11,360 plazas —10,000 de entrada directa y 1,360 de entrada indirecta— en proceso de asignación y en múltiples campos de especialización. Se integran a una institución con profunda responsabilidad social y sólida vocación académica. Les espera una etapa de estudio riguroso, fortaleza emocional y aprendizaje constante. Cada experiencia clínica ampliará su mirada profesional y su sensibilidad humana; su llegada renueva la comunidad académica y fortalece el compromiso con la salud del país.
Durante el ciclo 2025–2026, el IMSS formó a 25,726 residentes activos en distintas especialidades médicas y una estomatológica, distribuidos en 384 unidades del territorio nacional, con 1,084 cursos de posgrado impartidos. Estas cifras reflejan una estructura académica robusta, con capacidad docente instalada, supervisión clínica permanente y procesos académicos estandarizados que garantizan calidad formativa en todo el país. Su acompañamiento cercano, la evaluación continua y la mejora de los planes académicos aseguran generaciones mejor preparadas para enfrentar los desafíos sanitarios del presente y del futuro.

