El pasado viernes se cumplieron tres lustros del debut del piloto de Jalisco en la máxima categoría, cuando el 27 de marzo de 2011 tomó el volante del Sauber C30 para encarar el GP de Australia. Así inició una historia que muy pocos imaginaron, la de un chico pecoso que se convertiría en el mexicano más exitoso del deporte motor.

Curiosamente, el resultado de esa carrera ha sido un poco el retrato de su estancia en el Gran Circo, pues si bien en su debut logró finalizar séptimo, su auto fue descalificado por anomalías técnicas en el alerón trasero. Checo se confirmó como un potencial ganador de carreras, logrando tres podios en su segunda temporada con un auto de media tabla, recordando aquella celebración épica en Italia en 2012 cuando la leyenda Niki Lauda se quitó literalmente el sombrero (en forma de su clásica gorra roja) ante el tapatío.

Llegaría el primer gran sinsabor, cuando Pérez ascendió a McLaren con los mejores pronósticos en 2013 al llegar a un equipo top, sin saber que la escudería de Woking viviría su etapa más gris en la Fórmula 1 y de la cual apenas se pudo recuperar 11 años después. El futuro de Checo parecería sentenciado a dejar la F1, pero entonces apareció Force India, en donde su mantra Never give up lo reivindicó más que nunca a lo largo de las seis temporadas en las que permaneció en la transición a Racing Point. Allí, Checo se convirtió en el mejor del resto.

A Force India le entregó cinco podios e incluso en una jugada arriesgada en julio de 2018, Pérez encabezó una acción legal para poner al equipo en administración judicial, salvando a la escudería de la quiebra y protegiendo 400 empleos. Pero seguiría otro sinsabor, cuando el equipo ya convertido en Racing Point, al que le entregaría su primera y única victoria en la ya legendaria carrera de Sakir 2020, lo despidió ese mismo año. Ese Gran Premio catapultó al mexicano de regreso a un equipo top: Red Bull, en donde tan sólo en la primera temporada, se convertía en el famoso Ministro de Defensa impulsando a Max Verstappen a ganar su primer título.

La estancia en el equipo de la bebida energética fue más que exitosa: bicampeón del mundo por equipos en 2022 y 2023, así como subcampeón este último año, entregando 90 Grandes Premios, cinco victorias, 29 podios, y tres pole position. La idea de que Checo podía ser campeón de mundo si el equipo le entregaba un coche igualmente competitivo que el de Verstappen creció y se potenció aún más cuando el año que se marchó despedido, sus reemplazos fracasaron.

Hoy Checo es una de las máximas figuras deportivas no sólo de México sino a nivel global, codiciado por marcas de renombre y dejando su experiencia en un equipo en construccion como Cadillac. Una historia de éxito que se sigue escribiendo.

@jorgedialogante

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