El 2023 está resultando el año con el inicio más prometedor para el piloto mexicano Sergio Checo Pérez, con dos podios, una victoria y una pole position, manteniéndose en segundo lugar del campeonato, a 15 puntos de su compañero de equipo, el vigente campeón Max Verstappen, en un desafío por la corona que hasta el momento parece estar entre los dos pilotos de Red Bull.
Más allá de los números, Checo ha logrado quizá lo que parecía más difícil: meterse en la cabeza del neerlandés, haciéndole saber a su coequipero en los hechos que él está ahí, al acecho. En Red Bull está claro que la era del “Ministro de Defensa” quedó atrás para dar paso al “Secretario de Guerra”.
Las grandes rivalidades entre pilotos no son algo nuevo. Cuando estos antagonismos se dan dentro de un mismo equipo, las cosas se tensan al extremo.
Por ejemplo, la rivalidad en Ferrari entre Gilles Villeneuve y Didier Pironi en 1982 apenas dio asomo de serlo y no pasó mucho tiempo para convertirse en tragedia. En el Gran Premio de San Marino la carrera venía siendo liderada por Villeneuve seguido de Pironi. A pocas vueltas del final, el equipo mostró en una pizarra el aviso de despacio a sus pilotos, Villenueve lo interpretó como mantener la posición, en tanto que Pironi entendió que había que cuidar los autos más no que estuviera prohibido rebasar y lo superó para ganar. Se encendió todo, y para el siguiente GP en Zolder con un Villeneuve enfadado y dispuesto a no ceder, en la clasificación con un Pironi ya en la pole, Gilles intentando un mejor tiempo tuvo el accidente fatal que le costó la vida.
En 1989, la épica escrita en McLaren entre el brasileño Ayrton Senna y el vigente campeón, el francés Alain Prost, elevó los rating a niveles altísimos. Empezó en 1988 durante en Portugal cuando Senna arrinconó al muro a Prost. Ese año el galo se alzó con su tercer campeonato, pero al siguiente la rivalidad explotó. La temporada fue tortuosa para McLaren. Senna logró su primer título y Prost se marchó decepcionado, firmando para Ferrari.
El 2023 parece ser el año en que Checo le planta cara a Max, pero ahora más que al acecho, debe en algún punto de la temporada, liderar el campeonato, ya si lo consigue, es otra cosa. La fiabilidad del RB19 no ha sido plena y ha fallado hasta el momento para ambos lados del garaje de Red Bull, en donde no han faltado las teorías de la conspiración. El campeonato se calienta carrera tras carrera, y sin duda la llegada a circuitos urbanos como el próximo GP de Azerbaiyán, en donde Pérez incluso ha logrado el mote de Lord of the Streets, aumenta las expectativas para un piloto que, siendo el único latinoamericano, es apoyado por una fanaticada prácticamente continental.
La moneda sigue en el aire.
@jorgedialogante






