La FIA anunció en junio de 2024 un nuevo reglamento técnico para la Fórmula 1 que prometía, a partir de 2026 y años posteriores, coches más ágiles con aerodinámica activa. Esta reglamentación incluía a las unidades de potencia con un mayor empuje de la batería eléctrica (la distribución del motor pasó del 80 por ciento de combustión y 20 por ciento eléctrico a un 50-50) y el uso de combustibles sostenibles avanzados.
En el papel, todo parecía prometedor, generando el compromiso por parte de los proveedores existentes, Ferrari, Mercedes y Renault (que a la postre se marchó), al tiempo que convenció a Honda de regresar y estimuló la llegada de Audi y Ford, este último ingresando a través de una asociación con Red Bull Powertrains.
Sin embargo, después de las dos primeras semanas de pruebas en Bahrein, la Fórmula 1 luce emproblemada con pilotos y equipos decepcionados de lo que en la realidad está resultando la aplicación del nuevo reglamento, es decir, autos que no van a tope, rompiendo con el alma de lo que siempre debería ser la máxima categoría.
Ahora, el piloto tiene que cuidar al máximo la gestión de energía de la batería, lo que a diferencia de décadas pasadas en donde se aceleraba a fondo o hasta el año pasado que debía tomar en cuenta el elemento eléctrico, pero permitiéndole exprimir al máximo su motor y agresividad, ya no es más.
El tetratacampeón del mundo, Max Verstappen, lo dijo con todas sus letras: “Se siente un poco más como Fórmula E con esteroides”, y agregó: “Disfruto conducir al máximo y en este momento no se puede manejar así. Mucho de lo que haces como piloto, en términos de inputs, tiene un efecto enorme en la parte energética. Para mí, eso simplemente no es Fórmula 1.
“Quizás entonces sea mejor correr en Fórmula E, porque allí todo es energía, eficiencia y gestión. Pero las reglas son las mismas para todos, así que hay que lidiar con eso”.
Igualmente, el piloto Sergio Checo Pérez subrayó: “Esta F1 se siente extremadamente distinta. No quiero sacar conclusiones precipitadas, pero puede llegar a ser como las carreras de Fórmula E. Creo que puede ser caótico, especialmente en las primeras carreras.
“Es muy difícil descifrar qué está pasando con la energía, con los despliegues. Gran parte de esta unidad de potencia entra en juego, mucho más que en el pasado, lo cual no es ideal”.
Lewis Hamilton: “No podemos recuperar suficiente energía de la batería, por eso tenemos que bajar a las marchas más bajas, sólo para intentar recuperar un poco de potencia extra. Creo que ahora somos más lentos que la Fórmula 2”.
Fernando Alonso fue más allá, diciendo que ahora hasta un chef podría manejar un F1: “La habilidad del piloto era un factor decisivo para lograr un tiempo de vuelta rápida. El año pasado hacíamos la curva 12 de Bahrein al límite, pasábamos a 280 a fondo, hoy pasamos 50 km más lentos, porque no queremos desperdiciar energía y queremos guardarla para las rectas. Toda esta gestión de la energía, sin duda, le quita un poco de ese desafío puro al piloto”.
También hay pilotos conformes con la nueva regulación, como el vigente campeón del mundo Lando Norris, ironizando incluso a lo dicho por Verstappen: “La F1 cambia constantemente; a veces es un poco mejor para conducir, a veces no tanto. Pero nos pagan una cantidad absurda de dinero por competir, así que al final no puedes quejarte. Cualquier piloto puede buscar otra cosa que hacer. No es que él o cualquier piloto tengan que estar aquí”.
A Norris se le olvida el espectáculo, el espectador que quiere ver desafíos en pista al límite, en lo que la Fórmula 1 le debe entregar a su audiencia. Veremos cómo la FIA reacciona a quizá el desafío más grande de la máxima categoría en toda su historia. ¡Y todavía no comienza la temporada!
@jorgedialogante

