Apenas el piloto mexicano Sergio Pérez quedó fuera de combate por problemas con sus frenos en la clasificación del Gran Premio de Australia, las redes sociales comenzaron a arder, sobre todo con expertos de sofá, acerca de que el de Jalisco ya está siendo víctima de un complot dentro de Red Bull. La verdad es más simple, pero no por eso es menos preocupante.
Se llevó a cabo la sesión clasificatoria del Gran Premio australiano, en donde vimos sufrir desde la práctica 2 al mexicano con —al parecer—, problemas con el sistema de frenado, lo que al final sentenció su trabajo en la Q1, dejándolo fuera de combate tan pronto como en su primera vuelta: su RB19 terminó en la grava, enviándolo al último lugar de la parrilla.
Y no había salido el mexicano de su auto cuando las redes ya estaban en llamas, con voces de aficionados y hasta de “expertos” argumentando una infinidad de teorías de la conspiración sin fundamento. Algunos argumentando desde las bases del lenguaje corporal de Checo, Helmut Marko, Max Verstappen, sus papás, amigos y demás; otros “leyendo entre líneas” o simplemente basados en la rumorología de alguien que supo que el contrato de Pérez lo sentencia a perder o que vieron al papá de Max hablando con alguien de Red Bull.

Por favor... Un equipo como Red Bull cada carrera sale a buscar la suma del mayor número de puntos con sus dos autos, no sólo para el campeonato de constructores, sino porque cada punto representa millones de dólares en presupuesto. Recordemos que las ganancias por derechos de televisión se reparten entre los 10 equipos con base en sus puntos acumulados a lo largo de la temporada. Una escudería como la austriaca no va a salir a regalar nada con tal de que Max Verstappen sea campeón a toda costa; órdenes de equipos claro que hay, son parte de la F1, pero de eso a crear boicots internos es algo fuera del sentido común.
Por otro lado, claro que hay que aplaudir a Checo Pérez cada vez que lo merezca, pero también se deben señalar sus equivocaciones o déficits, igual que Red Bull.
Parece que el problema proviene del sistema de frenado de Red Bull, incluso Max padeció de lo mismo durante la práctica dos, y puede afectar la fiabilidad del RB19 en ambos autos en cualquier momento. El coche de Checo en el incidente no dobló en la curva y se siguió de frente, además de que el sistema bloqueó los frenos. El acento está en que el equipo de mecánicos de Max sí supo por lo menos hasta el sábado cómo solucionar el problema, cosa que el de Checo no pudo, he aquí la cuestión: que Pérez no sólo tenga los mejores recursos materiales a la mano, sino también los humanos, y eso no es un complot, pero sí un asunto que Red Bull debe solucionar a la brevedad. No alimentemos polémicas baratas.